Fue un domingo. El calendario marcaba la fecha del 2 de diciembre de 1945. En México, varios socios se reunían alrededor de un horno. El primer pan Bimbo estaba a punto de salir; pero aún Lorenzo y Roberto Servijte, Jaime Jorba, Alfonso Velasco, Jaime Sendra, y José T. Mata, no sospechaban del éxito que tendría la recién nacida empresa de pan.

El nombre de Bimbo aparece por primera vez en 1946. La principal hipótesis es que este resultó de la combinación de Dumbo y Bambi (personajes de Disney que adoraba la hija de Lorenzo). ​ Tiempo después, los fundadores se enteraron de que, a los niños, en italiano, se les dice bimbo, mientras que, en húngaro, la palabra significa capullo y que, curiosamente, el fonema para nombrar al pan en China, suena muy parecido.

Siete décadas después, la compañía elabora más de 10 mil productos y tiene 166 plantas en México, Estados Unidos, Canadá, Centro y Sudamérica, España, Portugal, Reino Unido y China.

Según el criterio de expertos en economía, la conquista de este grupo empresarial radica en que se ha mantenido como un consorcio familiar, donde se han respetado los mismos principios de su fundación, y donde la responsabilidad social en cada etapa ha marcado una pauta en el mercado, lo que le permite alinear sus objetivos económicos, sociales y ambientales de manera eficiente y responsable.

La empresa mexicana es la panificadora número uno del mundo por ventas, con 3% del market share global, y la décima empresa más grande de México. Pero lo más importante es que tiene todavía mucho espacio para crecer.

Opera más de 100 marcas registradas (que producen más de 13 mil productos), entre las que se encuentran Bimbo, Tía Rosa, Marinela, Wonder (solo en México), Barcel, Sara Lee, Mrs. Baird’s, Oroweat, entre otras.

Bimbo tiene una de las redes de distribución más amplias del mundo, superando las 57 mil rutas. ​La empresa opera bajo un esquema de visitas de canales de venta recurrentes, realizando tres visitas diarias a un mismo establecimiento.

Y es que Lorenzo junto a su hijo Daniel se preocuparon y ocuparon en hacer crecer millonariamente el nombre de Bimbo, internacionalizar la marca y expandirla a todos los continentes. “Early to bed. Early to rise, work like hell and… advertise” (Temprano a la cama, temprano a trabajar, trabaja como loco y… anúnciate) así dice una placa en la pared de la modesta oficina de Lorenzo, a la que hasta el 2017 acudía casi a diario; líneas que sin dudas marcaron la expansión mágica de Bimbo.

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