Una historia en CUP

Es momento de construir, planificar y ejecutar. Basta de experimentos exitosos que no proliferan bajo las mil leyes que los rigen. El disparo, el punto de partida, se dio el pasado 15 de octubre en la Mesa Redonda, donde el gobierno cubano anunciaba un esquema financiero de “dolarización electrónica”.

Muchos economistas percibían que esta medida llegaría en algún momento. Consideran que ahora sí se está logrando un giro hacia la planificación, más financiera y menos política, lo que pudiera representar la catapulta necesaria para un reboot de la industria nacional.   

Aunque el esquema es mucho más complejo, y en su momento deberán encajar en él las remesas, la tasa de cambio informal USD-CUC (mercado negro) y la respuesta de la capacidad importadora a la creciente demanda; por primera vez se abren vías creíbles hacia el desarrollo.

Mientras tanto, aquellos que mantienen sus pies en la tierra y acciones más microeconómicas, se preguntan: ¿Qué pasará con el CUC? Una preocupación válida y añadida. Tener que pensar en una pérdida en la tasa de cambio, pone a correr a una nación entera, una vez más.

Toda esta vorágine ha creado un espacio de diálogo sano y constructivo entre los cuentapropistas, que ven peligrar sus cuentas y operaciones comerciales en divisas cubanas. Porque saben qué, aunque la inflación está detrás de la puerta, escondida para morder al CUP, esta será la moneda elegida para operar del día cero en lo adelante. Preocupación  a la que se le agrega que su cambio, de 24 CUP a 1 CUC, pudiera bajar a 15 o menos; provocando pérdidas irreparables en cualquier momento.

En Cuba no existe un mercado capaz de diversificar los riesgos y establecer un balance financiero entre los distintos activos. Invertir en otras monedas que no sea el USD podría provocar un problema más grande.

La estabilidad monetaria se basa en decisiones que no están en nuestras manos. Elecciones presidenciales, golpes de estado, eventos climatológicos, etc. Para que esto no muerda, habría que destinar la misma para compras y viajes al extranjero, o comprar carteras de inversiones en otros países basadas en el oro; pero esto es mucho más complicado de lo que suena.

La devaluación del CUC ocurrirá, de eso estamos seguros; pero será paulatinamente. Las empresas estatales trabajan actualmente con una tasa ilusoria del 1 x 1, y ellos serán los más afectados. Y esto es lo mejor del sector privado.

Desde ya, tenemos que disminuir al mínimo las cuentas por cobrar en CUC con clientes estatales, proteger contratos con cláusulas que especifiquen el tipo de cambio del cobro, si este se realiza en el momento de la devaluación; e invertir en oro el CUC, que sabemos que aquí en Cuba nunca se deprecia.

Las cartas ya están sobre la mesa. Cualquier decisión que tome para proteger sus activos, tienen que ser acertadas. Lo importante aquí es el país, lo demás, bueno, lo demás es una historia que contaré en CUP.

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