Cuando piensas en Zumba, seguro imaginas personas vistiendo llamativos pantalones de colores, y te viene a la cabeza la locura de la danza fitness. Sin embargo, Zumba no se trata únicamente de estar en forma, es toda una franquicia que convierte a instructores de danza en emprendedores, rodeados de un mercado interesado en la ropa deportiva y los CDs.

Hace una década, Alberto Perlman decidió lanzar Zumba, para poder vender las clases en cintas de VHS en comerciales nocturnos. En 2012, Z.com fue nombrada “Compañía del año” por Inc.com y actualmente es la marca de fitness más grande del mundo.

Todo comenzó cuando un instructor de aeróbicos olvidó su música en casa.

 En 1986, Alberto “Beto” Pérez estaba dando una clase de aeróbicos, cuando se dio cuenta que había olvidado llevar la música para la clase. En tal situación, tuvo que improvisar con lo que tenía a su alcance. Encontró una divertida mezcla de música que incorporaba una variedad de movimientos de baile, incluyendo el hip-hop, la salsa, las artes marciales e incluso, algunos movimientos al estilo Bollywood. El error terminó siendo un gran éxito entre sus estudiantes.

En 2001, se mudó de Colombia a los Estados Unidos donde continúo dando clases.

En 2001, el futuro fundador de Zumba, Alberto Perlman, se entera de las clases de Beto por su madre.

“Una noche fui a cenar a casa de mi madre y ella comenzó a hablarme de su clase de baile. Me dijo que era el único ejercicio que había hecho que no se sentía como tal”. Perlman se sintió intrigado cuando su madre le dijo que el instructor tenía una particular forma de integrar “la sensación de una noche de sábado” con una clase de ejercicios. Después de visitar la clase, Perlman, de 25 años, se convenció de que necesitaba “llevar esto a más personas”.

Luego de presenciar su primera clase de Zumba, pensó que él y su amigo de la infancia, Alberto Aghion, podrían fundar una compañía dedicada a los infomerciales, donde Zumba podría aparecer como el primer producto destacado. “Nunca pensamos que fuera a convertirse en lo que se convirtió”, dijo Perlman.

Los fundadores supieron que Zumba iba a ser enorme cuando comenzaron a recibir llamadas telefónicas por la madrugada.

Así, Perlman y Aghion se asociaron con Pérez para crear una cinta demo, licenciar la marca  y ofertarla en infomerciales. Perlman nos dijo que no pasó mucho tiempo antes de que la gente de todo el país comenzara a llamar directamente al celular de Aghion queriendo ser parte de Zumba. No sólo querían las cintas, querían las clases y hasta convertirse en instructores. “Aghion me llamó al día siguiente y me dijo ‘podría haber un negocio más grande aquí'”.

Así Perlman, Aghion y Pérez decidieron convertir a cada instructor en un emprendedor.

 Dada la popularidad de su línea de entrenamientos, en 2003 decidieron crear un curso de entrenamiento en Miami llamado Zumba Academy. “Pensamos que se presentarían alrededor de 20 personas”, nos dijo Perlman, “Llegaron 150″. En tan solo dos años, Zumba Academy había capacitado a alrededor de 700 nuevos instructores, convirtiéndolos en pequeños empresarios. Una vez certificados, podían dar sus propias clases y vender la mercancía de Zumba a sus alumnos.

“Es el único programa de fitness que toman la mayoría de las personas, no solo por los beneficios a la salud física, sino por la felicidad y la alegría que sienten mientras practican Zumba. El estado físico es algo que viene después como resultado de ello. Conocemos a muchas personas que han dejado de tomar medicamentos para la depresión debido a Zumba”, asegura Perlman.

Antes de que Zumba se convirtiera en el éxito que es, Perlman fue rechazado por la mayoría de las grandes cadenas de gimnasios. “Durante años, nadie quiso contratar a nuestros instructores”. Zumba se practicaba en pequeños gimnasios y estudios de baile. Sin embargo, tres años después de su lanzamiento, los mismos gimnasios que habían rechazado a Perlman, ahora lo buscaban para saber cómo involucrarse.

“No escuches a las grandes corporaciones ni a las grandes empresas: escucha a los consumidores”, afirma. “Si sabes que tu producto es bueno y que a los consumidores les gusta, no importa lo que diga otra persona”.

En este momento, 14 millones de personas toman clases de Zumba cada semana en 150 países y en 140,000 ubicaciones. Pero Zumba no parece detenerse aún, Perlman aspira llegar a 25 millones de estudiantes en los próximos años.

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