Mandao: un update para los encargos diarios

Identificado como un negocio de mensajería cubana sencilla, rápida y segura, Mandao vino a cumplir un claro propósito dentro del escenario del emprendimiento nacional. Sus creadores querían cubrir una necesidad propia: enviar y recibir documentos físicos sin moverse por toda la ciudad; y pensaron que otros negocios podían compartir ese tipo de inquietud, por lo que en septiembre de 2016 comenzaron oficialmente sus operaciones, con la intención de abarcar algo más que papeles.

Para este equipo, transformar la concepción del viejito con sus bolsas saliendo de la bodega como imagen popular de “hacer los mandados”, ha llegado a presentar un servicio con amplio compromiso social, toda vez que sus principales clientes son productores y centros que controlan el proceso entero de la oferta, y muchos promueven los conceptos de Farm to table y Slow Food, los cuales apuestan por creadores locales, ecológicos y que colaboran con la comunidad.

Si algo debe aclararse es que Mandao no comercializa los bienes, solo los transporta, y para ello coloca su espíritu en sus mensajeros, quienes equipados con cómodas mochilas facilitan la calidad de los productos, puesto que en su interior, con compartimentos térmicos, aseguran la entrega de cualquier artículo en óptimas condiciones, lo que también garantiza seguridad a los emisarios.

Cual emuladores de Hermes, los mensajeros colaboradores recorren en sus vehículos propios, principalmente bicicletas y motos eléctricas, cada rincón de la capital cubana, consiguiendo hacer sus repartos en una media de quince minutos; mercancías que pueden ir desde un televisor o aire acondicionado hasta unas flores. Se incluye cualquier producto, excepto dinero y servicios postales, lo cuales están limitados por la ley.  

Al ser una apuesta fuerte de Mandao y parte fundamental de su estructura empresarial, los mensajeros no solo deben llegar a tiempo a su destino, sino que es imprescindible dirigirse correctamente y con buena presencia a los clientes, manteniendo el respeto y los buenos modales, identificados como parte esencial de los valores que defiende la empresa y publicita la marca. Esto se consigue con la capacitación y la retroalimentación periódica de los empleados, espacios donde se aprende a mejorar el trato y el servicio al cliente, así como a conocer las inquietudes de los mensajeros.     

Para cubrir todo el abanico de bienes que envían a cada rincón de La Habana, el equipo de Mandao se encuentra en proceso de desarrollo de una aplicación móvil, para dar visibilidad y promoción a emprendedores, que sirva para la oferta de sus productos y maneje toda la gestión de distribución a su cargo.

La idea de expansión y crecimiento de este negocio está guiada bajo la integración de normas de ética empresarial, en donde se considera a la legalidad como un asunto de máxima importancia, al declarar la procedencia lícita de todos los productos que distribuyen y el empleo de trabajadores y colaboradores con sus debidas licencias. Además, al promover conductas de respeto, inclusión, tolerancia y generando mejores sinergias de confianza con sus miembros y clientes, Mandao se transforma a diario en ese ente corporativo dedicado a actualizar lo que antes fuera un oficio.      

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