Para quien tiene poca edad, entendamos 23 años como poca edad, emprender suele ser complicado; para quien ha amado su oficio desde pequeño, puede suponer el alcance de un sueño.
“Mi papá es escultor y de niño siempre disfruté las artes manuales; me metía en su taller e inventaba barquitos, batecitos, creo que fueron mis primeros pasos…”
De esa premisa nació en octubre de 2020 Yaslo Deco, un pequeño proyecto de carpintería, restauración y diseños para interiores, que intenta salirse de lo lineal y defender los espacios de crecimiento; liderado por Yassel López, estudiante de cuarto año de Cultura Física.
“Empecé con un catálogo en pdf de apenas 3 páginas, donde ofrecía objetos decorativos minimalistas, repisas, útiles del hogar, todo trabajado en madera”.
Ubicado en Santo Suárez, en el capitalino municipio Diez de Octubre, el taller ha logrado crecer en público y demanda; y aunque aún su creador no lo defina como exitoso, sí tiene claro que algunas de las claves son: no dejar de crear, trabajar y superarse.
El reciclaje de madera es uno de los más efectivos y limpios, por las disímiles ventajas que proporciona al medio ambiente. Si bien el emprendimiento se preocupa por el perfecto acabado de las piezas, también intenta ser ecofriendly, y para ello utiliza materia prima reciclada: pino blanco, cedro, pallet, cartón tabla, entre otras
Además, entiende las colaboraciones y alianzas como puntos de inflexión importantes dentro del camino del emprendimiento. Sobre esa base surgen algunas con Tarecolandia, Karlita´s Kraft, Lulú Deoraciones, Pau Papel, Brizna Papel y la Revista Primavera.
Emprender significa mucho más que comenzar un nuevo negocio, es la oportunidad de convertir a las personas en seres más creativos, proactivos e innovadores.