Políticas de sostenibilidad en Cuba: ¿cómo construir un futuro responsable?

La sostenibilidad resulta una preocupación global en los últimos años y, por tanto, cada vez más organizaciones adoptan políticas y prácticas encaminadas al uso responsable de los recursos y el respeto al medio ambiente. En ese caso está la Embajada del Reino de los Países Bajos en Cuba.

Durante un intercambio con representantes del sector estatal y privado de la isla y personal diplomático acreditado en La Habana, orientado a la incentivación de buenas prácticas administrativas y estrategias enfocadas en la sostenibilidad  económica, funcionarios de esa misión mencionaron la implementación de medidas como la digitalización de documentos, la reutilización de teléfonos y computadoras y la reparación de los equipos.

Esta iniciativa, según explicaron, abarca diferentes áreas desde la reducción del consumo de energía y agua hasta la gestión adecuada de los residuos y la puesta en marcha de un sistema de reciclaje eficiente, e involucra a los trabajadores, agrupados en el denominado como “Equipo Verde”.

Una de las acciones más relevantes es el enfoque en la eficiencia energética, sustentado en la instalación de paneles solares en su edificio, lo cual permite la generación de una parte significativa de su energía, a partir de fuentes renovables; reduce la dependencia de los combustibles fósiles y contribuye con la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero. 

Sumado a ello, impulsan estrategias destinadas a la reducción del consumo de agua; la instalación de sistemas de recolección de lluvia empleados en el riego de jardines y otras actividades, y la reutilización de ese recurso para minimizar el desperdicio y optimizar el uso de ese vital líquido.

Responsabilidad social y ambiental

En el encuentro, Rafael Betancourt, máster en Economía, disertó sobre la responsabilidad social y empresarial, entendida esta como el conjunto de actividades sociales y ambientales desempeñadas por las empresas, más allá de las obligaciones de la ley y como parte de sus estrategias de negocio en beneficio de sus públicos internos y externos.

El también máster en Ordenamiento Territorial y Urbanismo refirió que, en el sector privado cubano, esos principios se aplican de manera empírica y consciente, si bien no existe marco legal que promueva la RSE en la mayor de las Antillas.

De igual manera definió los beneficios de asumir la responsabilidad social y empresarial: sirve como herramienta de gestión de riesgos, construye y protege la reputación de la marca, brinda ventaja comparativa al atraer clientes e inversionistas, atrae a mejores trabajadores, y crea valores positivos frente a la comunidad y el estado.

A su juicio, cada día son más los consumidores que consideran el impacto de una empresa en la sociedad y el medio ambiente, antes de convertirse en su cliente.

Prácticas sostenibles  

Leire Fernández, periodista, filóloga y experta en industrias creativas, contó a los asistentes cómo junto a Idania del Río fundaron Clandestina en 2015, la primera marca de moda urbana sustentable en la isla que comercializa sus productos dentro y fuera del territorio nacional, sobre todo, en Europa y Estados Unidos.

Indicó, asimismo, que este es un proyecto conectado con la identidad cubana, enfocado en los jóvenes, con la filosofía criolla de “resolver, buscar soluciones y salir adelante”, el empleo de materiales recuperados y cuenta con talleres propios ubicadas a las afueras de La Habana, en Cayo la Rosa, Artemisa.

Por su parte, la microempresa estatal Soluciones Energéticamente Eficientes, según expresó su director general Norge Fernández Castro, promueve la eficiencia energética con el montaje de sistemas fotovoltaicos, iluminación inteligente y ahorro de portadores energéticos.

Como rasgos distintivos subrayó la participación, junto a los clientes, desde la etapa de concepción del diseño y la puesta en marcha del proyecto, unido a propuestas comerciales atractivas.

Deshidratados Habana, empresa líder en la producción de ese tipo de alimentos en la mayor de las Antillas, aludieron a su compromiso, pues “más allá de la producción y expansión de la empresa, tiene un fuerte enfoque en el trabajo social”, realizado este de manera anónima.

Igualmente, bajo el concepto de cero desperdicios, el negocio busca, mediante la economía circular, el aprovechamiento de todos los insumos que procesan.

Oscar Fernández, doctor en Ciencias Económicas y fundador de ese emprendimiento, afirmó que su negocio provee de un método de conservación para las frutas y su disfrute fuera de temporada.

Añadió, además, su experiencia en el encadenamiento con otros emprendedores para la producción, por ejemplo, de polvo de limón y de piña, y la comercialización de semillas de calabaza y chile habanero deshidratados, este último un insumo de altísima calidad y presencia en el mercado europeo.

Reveló también las líneas de desarrollo de Deshidratados Habana: lograr una planta de producción de cero desperdicios; instalar estaciones de secado solar, generación de empleos, acceso al productor primario y estrategias orientadas a la reducción de los desperdicios en el hogar. 

La Finca Tungasuk, ubicada en la provincia de Artemisa, mezcla las experiencias de Alfredo, informático de profesión, y la chef Annabelle con las tradiciones culinarias peruanas y nicaragüenses en el desarrollo de una agricultura sostenible y la elaboración de recetas como: aguacates rellenos o frituras de malanga.

Por último, Juanky`s Pan, aseguró que el primer criterio dentro de su política es la selección de proveedores sostenibles y la sustitución de importaciones a partir del encadenamiento con otros negocios privados y estatales, y el uso de bicicletas y vehículos eléctricos para la entrega de pedidos.

Dentro de sus prácticas más comunes está el ahorro: de papel, agua, combustible y energía eléctrica, y la creación de consciencia sobre estos temas entre el personal y los clientes.

La Embajada de Reino Unido, por su parte, compartió su experiencia respecto a la aplicación de medidas sostenibles, la organización de acciones vinculadas a la limpieza de playas y el apoyo a una granja en Guanabacoa, donde bajo la marca Bacoretto sus productores fabrican harina libre de gluten.

Entre las conclusiones de este intercambio resultó que para las embajadas y los proveedores de productos o comida orgánica no siempre es fácil la localización de empresas de reciclaje u otros servicios ambientales en Cuba.

De ahí que la sede diplomática de los Países Bajos quiere dar seguimiento a la producción de una hoja informativa con directrices sobre el tema y luego cooperar con otras embajadas para la facilitación del manejo sustentable de las oficinas.

El encuentro concluyó con recorridos por la instalación y el consumo de bocaditos orgánicos producidos por la finca Tungasuk.

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