Mairim: creciendo desde la realidad interior
De Noticias
Por Lucia Calabuche Dib
Fotos tomadas de Facebook
Emprender en Cuba implica mucho más que desarrollar una buena idea. También supone adaptarse a desafíos económicos, logísticos y operativos que obligan a reinventarse constantemente. Aun así, cada día surgen nuevos proyectos y personas dispuestas a apostar por el crecimiento.
Con el propósito de visibilizar esas historias nació Factor E, una iniciativa que el pasado 31 de mayo celebró la premier oficial de su primera temporada, reuniendo a participantes, jueces, coaches, aliados e integrantes del ecosistema emprendedor cubano en una noche marcada por las emociones y las expectativas.
La propuesta presenta a 12 emprendedores que competirán por un premio valorado en 10 000 dólares en insumos y tecnología para impulsar el desarrollo de sus negocios. Pero más allá de la competencia, Factor E se presenta como una plataforma para mostrar las realidades, retos y aprendizajes que acompañan a quienes deciden emprender en el contexto cubano.
Durante la presentación de la temporada, varios de los protagonistas compartieron reflexiones que ayudan a comprender la esencia del proyecto. Para Darío Bustamante, miembro del jurado, una de las mayores sorpresas fue encontrar concursantes con niveles muy similares de preparación y con una identidad empresarial claramente definida. “Todos mantenían su esencia y su personalidad. Lo que verá el público son emprendedores reales enfrentando situaciones reales”, destacó. Esa autenticidad parece ser uno de los principales valores de la propuesta. Lejos de construir personajes, Factor E busca acercar a la audiencia a la experiencia de quienes gestionan negocios en Cuba, con sus aciertos, errores, dudas y aspiraciones.
El programa también pone sobre la mesa uno de los temas más debatidos dentro del ecosistema emprendedor: el crecimiento sostenible. Según Bustamante, muchos negocios intentan escalar demasiado rápido y terminan enfrentando retrocesos que podrían evitarse fortaleciendo primero sus bases. La reflexión conecta con una realidad que conocen bien quienes gestionan negocios en Cuba: crecer requiere visión, pero también paciencia, estrategia y constancia.
Precisamente la constancia fue uno de los conceptos que apareció repetidamente durante la premier. En un entorno donde sostener un negocio durante más de dos años representa un desafío considerable, la permanencia se convierte en un mérito que merece reconocimiento.
La diversidad de modelos de negocio presentes en la competencia fue otro de los aspectos destacados por el jurado. Según Jessie Guridi, Factor E permitió reunir proyectos con perfiles muy diferentes, reflejando la amplitud y riqueza que existe actualmente dentro del sector privado.
Más allá de las competencias, las evaluaciones y los retos, también ha sido un espacio para construir conexiones. Cuando se preguntó a los participantes qué había significado el proyecto para ellos, las respuestas coincidieron en palabras como crecimiento, experiencia, aprendizaje, vínculos y fortalecimiento. Conceptos que reflejan uno de los valores más importantes del emprendimiento contemporáneo: la capacidad de generar comunidad.
Andy José Rivera Gómez, Director de Operaciones y presentador del programa, resumió Factor E como sueño. Un sueño que comenzó años atrás como una idea compartida y que hoy se materializa en un programa que busca impulsar negocios, generar oportunidades y fortalecer el ecosistema emprendedor cubano.
En un contexto donde abundan las incertidumbres, iniciativas como esta recuerdan que detrás de cada proyecto de negocio existen personas que continúan apostando por crear, innovar y construir futuro.
La primera temporada de Factor E apenas comienza. Pero si algo dejó claro su premier es que el emprendimiento cubano sigue teniendo historias que contar, desafíos que enfrentar y sueños que merecen ser visibles.