ALAMESA HAS SET THE TABLE

Una vez adquieres la aplicación de AlaMesa, puedes conocer en qué consiste, cómo trabaja su equipo y hasta la manera de hacerla funcionar en tu dispositivo móvil. Por eso, escarbar la superficie de este proyecto resultó un reto interesante, en especial por todas las soluciones, alegrías y buenos consejos que este grupo de emprendedores ha ofrecido a tanta gente.   Hace seis años y medio se abrió este servicio que busca satisfacer la necesidad de información fiable, actualizada y de calidad sobre los restaurantes cubanos. Un directorio web, un boletín semanal, la aplicación y las redes sociales son la cara visible de un proyecto cuya aspiración principal es garantizar una altísima experiencia al usuario. Cinco jóvenes graduados de universidades cubanas vieron una oportunidad, la tomaron y construyeron con ella un producto. En aquella época, solo La Habana era su escenario, y sobre él trabajaron tocando, ellos mismos, las puertas de los restaurantes y vendiendo sus servicios. El sitio web nacía con treinta restaurantes enlistados, sin embargo crecieron con rapidez porque “somos personas que conocen a otras personas, y por tanto nos fuimos expandiendo con amigos, principalmente de otras provincias. Fuimos encontrando gente que conoce la cultura culinaria local y trabajan con nosotros construyendo AlaMesa”, cuenta Yondainer (Yon) Gutiérrez, diseñador del grupo. Ahora, más de mil cien restaurantes, bares, pizzerías y cremerías en toda Cuba, con excepción de la Isla de la Juventud, engrosan el registro. Formar parte de AlaMesa es gratis, y además no distinguen si se trata de un negocio administrado de forma estatal, privada, por una cooperativa o una cadena hotelera. Cualquier espacio que brinde calidad es de interés para los usuarios; al final son ellos quienes quieren tener la información para conseguir una buena experiencia en el lugar. Si bien toda inscripción es libre de costo, desde hace mucho tiempo son un proyecto que se auto sostiene financieramente; todo lo que gasta lo reingresa. Esto se produce a partir de un grupo de servicios compensados: galerías de fotos profesionales, espacios promocionales privilegiados, publirreportajes, publicidad de ofertas especiales, eventos y campañas en las redes sociales de AlaMesa. Yon aclara como “desde el principio siempre hemos mantenido esa política. No tiene sentido cobrar por estar, porque si te dejan de pagar la solución que tendrías sería quitarlo, y al final el afectado es el usuario”. Decisiones como esa salen del consenso, porque junto a Yon trabajan Jenry Álvarez, a cargo de los asuntos legales y las operaciones; Alfonso Alí, con la programación; y Ariel Causa, liderando la generación de contenidos y el marketing; pero entre creativos, comerciales y programadores, el equipo asciende a diecisiete personas encargadas de hacernos disfrutar de la mejor experiencia gastronómica. De tocar puertas pasaron a recibir llamadas, y de ambas gestiones consiguen la información de los restaurantes que se distribuye a través de canales como el directorio web, donde están los perfiles individuales de cada lugar; el boletín semanal, distribuido mediante correo electrónico a sus suscriptores; y las aplicaciones para teléfonos móviles, como versión portátil y offline del directorio. Además, el sitio web recoge reseñas de los visitantes que comparten su experiencia. Todo lo dicho forma parte indisoluble de AlaMesa, pero lo más llamativo es el camino de crecimiento que han tomado. La máxima de añadir valor al día a día de las personas es una constante. No se trata solamente de decir dónde comer, también promueven ofertas de trabajo generadas en los restaurantes, facilitan las reservas en los espacios con esa opción, hacen posible las órdenes a domicilio, y en el blog Ajiaco Criollo vierten todo el conocimiento que puedan generar, encontrar y rescatar en favor de la cultura culinaria cubana, tal como hicieron con un estudio sobre las últimas comidas del Héroe Nacional, José Martí, meses antes de morir en 1895. Sus redes sociales se han convertido en repositorio de materiales generalistas (musicales, por ejemplo) relacionados con la cocina; y están abriendo canales para el conocimiento de los vinos y sus maridajes, o el consumo de cocteles. Sus números son muy satisfactorios, a pesar de que hacer una estimación de cuántas personas acceden desde Cuba a sus servicios puede ser difícil por cuestiones de desconexión. Con todo, cerraban noviembre de 2017 con 40 mil instalaciones de la aplicación, 93 mil usuarios web, 4 500 suscriptores al boletín y 15 mil seguidores en redes sociales. Buen currículo para un proyecto cuya aplicación es reconocida por Google Play y AppStore como un producto cubano administrado, desarrollado y exportado a Estados Unidos desde Cuba. AlaMesa lo quiere tener “todo cubierto” –como reza su slogan–, de hecho ya son el puente entre los restaurantes cubanos y los visitantes del mundo. Si está relacionado con el arte de comer, desde los productos hasta recetas y tradiciones, estos emprendedores apuntan a satisfacer los más exigentes paladares, porque como ellos mismos sentencian: “Todo lo que aporte valor al día a día de las personas en el tema de cultura culinaria cubana, AlaMesa va a ser el referente”.

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