Hace nueve años, Hanoi Aguiar Ponce tomó las riendas de La Fela, una cafetería familiar ubicada en Luyanó, barrio del capitalino municipio Diez de Octubre, con el propósito de convertirla en un oasis de cultura para sus vecinos.
“Yo veía que en la comunidad faltaban lugares para socializar y entretenerse, espacios donde su atractivo fuera lo artístico y cultural”, comenta Ponce Aguiar quien aprovechó ese impulso para insertar espacios dentro de su Bar/Restaurante donde se sintieran representadas todas las personas de la comunidad.
Hoy, La Fela resulta un Proyecto de Desarrollo Local (PDL) que promueve el respeto, la inclusión, la solidaridad, la cultura, el deporte y la gastronomía cubana mediante la organización de talleres y concursos para los más pequeños; karaokes y tardes de boleros para los más longevos; espectáculos humorísticos y obras teatrales para toda la familia cubana.
“Desde que inicié el proyecto identifiqué bien mi sector: la familia. Por eso creamos este espacio para que las personas vengan y sepan que pueden disfrutar de una buena comida, pero también de un espectáculo apto para todas las edades”, agrega el fundador del PDL.
La Fela funciona bajo la idea de conectar y trazar metas para el beneficio de todos y todas, por eso, en alianza con la Federación de Cocineros de Cuba y la Asociación de Cantineros de Cuba ofrece cursos de cocina y cantina con títulos de las dos organizaciones patrocinadoras. De este modo, intentan transmitir los conocimientos aprehendidos durante todos los años de trabajo.
“Queremos que nuestros trabajadores vean este lugar como su casa también y como un sitio donde no solo viene a ganar un salario, sino vienen a aprender y crecer”, explica Aguiar Ponce.
La Fela también es disciplina, rigor y respeto, demostrado en el trato de sus trabajadores y la calidad de sus platillos y tragos. “Intentamos hacer un todo y ofrecer un servicio excelente que satisfaga a nuestros clientes, desde los pequeños hasta los mayores. Lo que siempre hemos querido lograr es que este lugar sea la opción de la familia”.
En La Fela, como reza su eslogan, “quien llega, se queda” porque según Hanoi trabajan bajo la premisa de trasmitirles al público paz, alegría y tranquilidad; pero no solo al consumidor hacen llegar ese mensaje, sino que han logrado trazar una red de artistas, músicos y comediantes que los acompañan en cada actividad y evento.
La Fela rompe barreras
Con la idea de acercar a los miembros de su comunidad a las distintas manifestaciones de la cultura cubana, La Fela convenió el espacio del teatro local de la CTC ubicado en la calzada de Luyanó para presentar obras teatrales y desarrollar eventos artísticos. “Estamos en un lugar un tanto periférico, no es el Vedado o Playa, por eso trabajamos mucho por defender nuestro municipio y nuestro barrio, para traerles espacios atractivos a las familias de aquí”.
En ese lugar, se llevó a cabo el pasado mes de agosto “La Fela canta al verano”, un concurso de canto compuesto por dos galas para los niños y niñas de la localidad con el objetivo de brindarles un espacio para el ocio y desarrollo artístico.
El teatro de la CTC también fue testigo, el pasado mes de septiembre, de la presentación de la obra Fátima y el Parque de la Fraternidad, escrita por Miguel Barnet e interpretada por el actor Ray Cruz, un acontecimiento insólito en el municipio de Luyanó.
Para Hanoi Aguiar Ponce el hecho de poder ofrecer un menú cultural atractivo para sus convecinos significa “una satisfacción porque son una o dos horas en las que pueden olvidar todos los problemas que tengan. Es cierto que nosotros no le vamos a resolver los problemas, pero le podemos dar paz y esperanzas de que algo está cambiando en nuestra comunidad”.