Riesgos económicos y soluciones de emprendimientos en una Cuba con coronavirus

Desde que la onda expansiva de la pandemia del nuevo coronavirus se extendió a los países más industrializados de Europa y América, una preocupación instantánea, más allá de la salud, recayó en el nuevo modo de trabajo que se imponía sobre la población laboralmente activa y la repercusión que las políticas de aislamiento social traerían sobre los mercados, el empleo y la economía tal y como la conocemos.

Aunque puede producirse una rápida recuperación económica debido a factores sociales asociados a la edad de los menos afectados y a que algunos pronósticos indican caídas del Producto Interno Bruto (PIB) no mayores a un punto porcentual en varias grandes economías, lo más probable será una desaceleración global capaz de afectar a pequeñas y medianas empresas, unido a un mayor sufrimiento de economías menos desarrolladas frente a las más avanzadas.

Las pérdidas económicas globales a generarse por el brote pandémico, podrían llegar hasta los 347 mil millones de dólares, por la caída del turismo y las consecuencias negativas en el suministro de los sistemas sanitarios, refleja una gráfica de Europapress.tv. A estos dos sectores también se suman los restaurantes y espectáculos, los cuales atraen a un considerable número de consumidores.  

Remedios locales para evitar males mayores

En cuanto el gobierno cubano notó la avalancha que se sobrevenía, asumió providencias de carácter impositivo, fiscal y financiero para paliar el efecto que la paralización de actividades traería sobre los trabajadores por cuenta propia.

Según un tweet de Oniel Díaz, fundador de la consultoría estratégica Auge, las medidas “significan un importante apoyo para los miles de emprendimientos que ahora mismo están completamente afectados por la situación epidemiológica mundial”.

Díaz consideró además esta decisión como acertada, mientras resaltó que “ver al Primer Ministro recabando cooperación del sector privado para lograr que los más de 11 mil turistas que están alojados en arrendamientos privados puedan salir de Cuba, no es un detalle menor”.

Entre las disposiciones, publicadas por Auge, que implican a los negocios particulares, se encuentran “la exención del pago de impuestos para aquellos que suspendan sus actividades por solicitud propia o por decisión gubernamental; reducción en un 50% en el pago de las cuotas mensuales en el caso de las actividades gastronómicas; autorizar a los gobiernos de los polos turísticos y sitios de alta concentración turística a reducir los montos de las cuotas mensuales; y la disminución a solo una cuota mínima en las cuentas bancarias fiscales”.

“Detener el cobro de los créditos otorgados, los cuales serán restructurados”, se presenta como medida crediticia, y dentro del capítulo laboral se provee “protección salarial para los trabajadores contratados que continúen laborando, la cual no podrá ser inferior al salario mínimo del país; y la extensión del plazo de autorización para los trabajadores designados que se encuentran sustituyendo a un titular que esta fuera del país y no va a poder regresar antes de los tres meses”, según la síntesis.

Por su parte, el diario nacional Granma responde que los Trabajadores por Cuenta Propia (TCP) no están obligados a continuar laborando, porque “se incorpora como causa de suspensión para el ejercicio de la actividad de trabajo por cuenta propia, la paralización temporal del servicio, la que se otorga previa solicitud del interesado a las entidades facultades”.

Ante esta situación, “pueden acudir a solicitar ayuda de la Asistencia Social, los trabajadores que, como consecuencia de las medidas laborales aplicadas para enfrentar la COVID-19, consideren insuficiente la capacidad económica de su núcleo familiar para solventar sus necesidades básicas”, explica Granma. 

No obstante, el economista Juan Triana en un reciente artículo titulado Coronavirus: Sobreviviremos, pero eso no basta, presenta una situación holística para el panorama nacional bastante dura en el 2020. “Nuestros ya menguados ingresos por exportaciones pueden menguar aún más; la ralentización de la economía mundial impactará en los precios del níquel y puede reducir sus ingresos, probablemente también en los del azúcar”.

La posible caída de precios no se podrá compensar con más exportaciones porque sencillamente no habrá suficiente demanda externa y la producción nacional aun es deficiente. Los ingresos por las exportaciones de bebidas y tabacos, son igualmente difíciles de predecir, toda vez que los principales mercados de ambos rubros, los países europeos, son los más afectados por la pandemia.

En la conclusión de su comentario, el Dr.Cs. Económicas Juan Triana considera que “hoy se hace más evidente para todos cuánto nos expone la debilidad de nuestro sector agroalimentario; cuán necesario es repensar la asignación de recursos de inversión entre los diferentes sectores de nuestra economía, cuánto más debemos apurarnos para lograr una mayor diversificación de nuestra matriz energética; cuán necesario es dedicar más recursos de inversión a nuestro sistema industrial; cuán sensible es un sector tan estratégico como el turismo”. 

Si bien el escenario no luce nada halagüeño, una reflexión publicada a inicios de abril por el también economista Pedro Monreal, en su blog El Estado como tal, identifica, entre otras, cuatro acciones que, de implementarse a plenitud, podrían ayudarnos a salir mejor de la crisis económica post coronavirus. Estas son “encontrar en la agricultura la fuente principal de la alimentación del pueblo; aprobar la Reforma Cambiaria y establecer una tasa de cambio empresarial con el dólar, no menor a un dólar USA igual a 25 CUP; establecer que en el periodo hasta el 31 de diciembre de 2020, los ciudadanos cubanos cambien todos los CUC que posean por CUP a una tasa de 1 CUC igual a 24 CUP; y aprobar un instrumento legal que autorice la creación de Pequeñas y Medianas Empresas (PYMEs) principalmente en la actividad agroalimentaria y que puedan incorporarse, si lo desean, las cooperativas agropecuarias”.

Al finalizar su hilo en Twitter, Oniel Díaz deja como reflexión que “cooperación, alianzas y diálogo son las herramientas que tenemos a mano para enfrentar juntos, además de este reto, todos los que tenemos por delante en la economía nacional”.

El negocio se queda en casa, ¿y tú?       

Mientras las personas están convidadas a permanecer en su casa como medida principal para frenar el avance del COVID-19, los negocios y emprendedores cubanos no se quedan de brazos cruzados o esperan que pase la pandemia para volver a acercarse a sus públicos.

El sector privado ha desplegado acciones de solidaridad o técnicas empresariales, en aras de contribuir al combate del invisible enemigo. El primero de ellos es el restaurante Bella Ciao, cuyo copropietario Saverio Grisell comentó que, tras indagar sobre formas de ayudar, “el presidente del mi Consejo de Vecinos me dio una lista de 29 personas mayores y decidí darles una comida gratuita todos los días”.

Además, la marca y tienda de ropa Dador, “ha puesto sus máquinas de coser en una tarea diferente a su usual propósito de crear atuendos de edición limitada para la pasarela o su tienda en la Habana Vieja”. De acuerdo con una de sus fundadoras, Lauren Fajardo, “han colaborado con un grupo que provee asistencia a los ancianos, donando 160 nasobucos a quienes más lo necesitan, tales como personas mayores, habitantes de vecindarios muy concurridos o aquellos que no tienen la opción de permanecen en casa porque tienen que trabajar o buscar comida”.

Unidos a Dador, los chicos de Ciclo EcoPapel también donaron mascarillas al Hogar Materno-Infantil Doña Leonor Pérez, de la Habana Vieja. Por su parte, el Taller Tostonet anunció a través de su perfil en Facebook que “adoptará una reducción de sus servicios al público y suspenderá los presenciales”, manteniendo solo un mínimo de personal encargado de cumplimentar proyectos ya contratados, aunque prestará servicios online o a domicilio, “siempre que se puedan garantizar las condiciones básicas de distanciamiento social requeridas para evitar el riesgo de contagio de alguno de sus integrantes o clientes”.

Otros negocios, también aparecidos en nuestras ediciones, que decidieron cerrar sus puertas para apoyar la lucha contra el coronavirus son El Gelato y Oasis Nelva, los cuales imbuidos por su responsabilidad individual y social asumen esta medida para proteger la salud de todos. También están los que emplean sus servicios de entrega para no descuidar a sus habituales, como son los casos del restaurante japonés Fuumiyaki o Juanky’s Pan, en donde han desarrollado iniciativas para que los consumidores terminen de preparar sus pedidos en casa.

“Bajo lluvia, sol y sereno, a tu casa siempre llegaremos, o al menos trataremos”, publica con su característico humor la marca Clandestina, que a través de su tienda online pretende llevar a cada municipio de la capital las ordenes que lleguen a su tienda. Por último, y ante el cierre de circulación vehicular implantado por el gobierno, la aplicación Bajanda realizó una suspensión de sus actividades para mantener la seguridad de sus choferes y beneficiarios.        

Si los días pasados han sido difíciles, los que quedan hasta el decreto de la normalidad serán aún más duros. Nuestra disciplina, las iniciativas de los emprendimientos y la confianza en que la razón económica prevalecerá sobre la soberbia del sistema, son algunos de los pasos que nos conducirán a la mejoría de la marcha cuando este triste episodio concluya para el panorama cubano.

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