Crowdfunding para proyectos cubanos: qué opciones existen y cuáles son sus límites

Los emprendimientos y proyectos radicados en Cuba pueden recurrir al financiamiento colectivo internacional, pero no todas las plataformas permiten que una persona residente en la isla abra una campaña y cobre directamente en una cuenta bancaria cubana.

La evidencia consultada permite identificar dos vías con experiencias concretas vinculadas al país: Verkami, para proyectos con objetivos definidos y recompensas, y Goteo, especialmente orientada a iniciativas sociales y comunitarias. En otros espacios, como GoFundMe, el acceso depende de un organizador que cumpla los requisitos de un país admitido y de que la campaña sea compatible con las regulaciones aplicables a la isla. Por tanto, financiar una iniciativa que funciona en la nación caribeña no significa necesariamente que toda la operación pueda realizarse desde ella y sin intermediarios.

Por ejemplo, Bacoretto, un proyecto de desarrollo local de Guanabacoa abrió una campaña en Verkami para comprar un reactivo destinado al análisis de sus alimentos.

Un reactivo como objetivo: la experiencia de Bacoretto

La campaña «Bacoretto: un paso más para respaldar nuestros productos sin gluten» ofrece un ejemplo de cómo un emprendimiento cubano puede presentar una necesidad productiva concreta ante una comunidad internacional. Gabriel Pérez González, presidente fundador del proyecto, explica que el objetivo es adquirir el reactivo AgraStrip Gluten G12 de Bioser, solicitado por el laboratorio con el que prevén realizar los análisis.

Según el relato de la campaña, Bacoretto asumiría los gastos del laboratorio y utilizaría los aportes para comprar el insumo y cubrir los costos asociados a la recaudación.  La meta publicada es de 500 euros. El presupuesto atribuye 300 euros a un kit de diez pruebas y contempla comisiones, embalaje, imprevistos y un margen para adquirir más material.

El proyecto plantea trasladar el reactivo mediante viajeros solidarios y entregar las recompensas físicas en La Habana, incluso a personas designadas por quienes contribuyan desde el exterior. Para los participantes que no se encuentren en Cuba, también anuncia recompensas digitales.

El interés de esta experiencia está en la delimitación de la solicitud. No se presenta una petición abierta para sostener indefinidamente el negocio, sino un gasto identificable: adquirir un insumo para una etapa de su trabajo. La campaña explica qué se necesita, quién lo utilizará, qué gastos asumirá el emprendimiento y qué recibirán los colaboradores. También anuncia la publicación de facturas y actualizaciones sobre el uso del dinero.

Eso no permite afirmar que la recaudación haya concluido con éxito, que el reactivo haya llegado al país o que los productos estén certificados. El calendario publicado sitúa las siguientes etapas entre finales de 2026 y comienzos de 2027. La experiencia demuestra la existencia de una campaña admitida y publicada para un proyecto cubano; sus resultados posteriores tendrán que verificarse por separado.

Verkami: la opción con antecedentes más claros para proyectos cubanos

Entre las plataformas examinadas, Verkami cuenta con antecedentes identificables de iniciativas desarrolladas en Cuba. Además de Bacoretto, aparece el uso de este espacio por el músico Jorgito Kamankola para financiar el disco Antes que lo prohíban y por Perséfone Teatro para su montaje de Ricardo II. Estos casos muestran que su utilización no está restringida a la producción de bienes: también puede servir para obras y actividades culturales.

Verkami funciona, en sus condiciones generales consultadas, con el modelo de “todo o nada”: el proyecto debe alcanzar el objetivo establecido dentro de un plazo de 40 días. Si no lo consigue, las aportaciones se devuelven; si tiene éxito, se entrega lo recaudado al creador, descontando las tarifas correspondientes. La plataforma establece un 5% por sus servicios y un 1,5% por la gestión de pagos con tarjeta, ambos antes de impuestos, además de posibles gastos de transferencia.

En este espacio, los proyectos pueden ofrecer recompensas vinculadas con su actividad: un disco, un libro, una entrada, una experiencia, un producto o un reconocimiento. El ejemplo de Bacoretto muestra una adaptación a las dificultades logísticas cubanas: las recompensas físicas no se prometen como envíos internacionales, sino como entregas dentro de La Habana. Así, una persona que vive fuera puede apoyar el proyecto y designar a alguien en Cuba para recibirlas.

Pero la existencia de campañas cubanas no equivale a una garantía de contratación y cobro directo para cualquier residente en la isla. Las condiciones de Verkami exigen identificación, domicilio, documentación y una cuenta para ingresar los fondos. La información revisada no confirma que la plataforma pueda transferir lo recaudado a cualquier cuenta bancaria cubana. De ahí que el uso del crowdfunding desde el país precisa de la existencia de una cuenta en el extranjero.

La conclusión práctica es que Verkami constituye una vía documentada para financiar proyectos que se ejecutan en Cuba, pero antes de publicar una campaña hay que aclarar con la plataforma quién figurará como responsable, qué documentación se aceptará y dónde podrá recibirse el dinero.

Goteo: financiamiento y colaboración para iniciativas con impacto social

Goteo es otra plataforma con experiencias verificables relacionadas con Cuba. Sus condiciones describen un espacio para propuestas de emprendedores, innovadores sociales y creadores. Su enfoque incorpora tanto la recaudación monetaria como la colaboración en torno a iniciativas ciudadanas, culturales, tecnológicas y sociales. Por ello, resulta especialmente pertinente cuando un emprendimiento puede explicar, además de su actividad económica, qué beneficio comunitario producirá el proyecto.

Un caso concreto es “Construyendo comunidades sostenibles en Cuba: Juntos por Cojímar+”, promovido por la Escuela de Economía Social para impulsar un ecoaula de educación ambiental para niñas y niños de esa localidad habanera. El registro de Goteo indica que la campaña finalizó el 10 de agosto de 2024 con 13.499 euros aportados por 158 cofinanciadores, por encima de su mínimo de 7.220 euros. Aquí sí existe un resultado de recaudación publicado por la propia plataforma, no solo una intención de captar fondos.

Este antecedente permite distinguir otra modalidad: un proyecto situado en Cuba puede recaudar mediante una alianza con una organización externa que asume la promoción y la gestión de la campaña. No demuestra que cualquier emprendimiento cubano pueda contratar y recibir fondos directamente, pero sí documenta que una intervención comunitaria en la isla puede financiarse a través de ese circuito.

Goteo también ha alojado iniciativas cubanas de naturaleza diferente.  Para un emprendimiento cubano con un componente social, Goteo podría ser una opción para presentar una actividad delimitada —por ejemplo, un espacio educativo o un servicio comunitario—, siempre sujeta a evaluación y a la confirmación de las condiciones bancarias y contractuales. La experiencia de Cojímar respalda esa posibilidad para proyectos en Cuba; no autoriza a generalizar un acceso directo y sin restricciones desde el país.

GoFundMe: no admite el cobro directo en Cuba

GoFundMe requiere una explicación especialmente cuidadosa porque su presencia en campañas de ayuda a cubanos puede dar la impresión de que está disponible de la misma forma para los residentes en la isla. No es así. Su documentación enumera 20 países donde puede enviar fondos, entre ellos España, México, Estados Unidos y Canadá; Cuba no figura en esa lista. La persona que retire el dinero debe cumplir los requisitos del país correspondiente. La plataforma advierte que abrir una campaña sin reunir esas condiciones puede provocar la devolución de lo recaudado y la eliminación de la cuenta.

GoFundMe permite, en términos generales, que una persona ubicada en un país admitido recaude para alguien que vive en un país no admitido. En ese supuesto, el organizador recibe los fondos y es responsable de hacerlos llegar fuera de la plataforma. También debe explicar públicamente cómo los transferirá. Sin embargo, la misma documentación aclara que GoFundMe está sujeta a la legislación estadounidense y a las disposiciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, y que algunas causas pueden quedar prohibidas por sanciones.

Por tanto, tener un familiar o colaborador en España, México o Canadá no garantiza la aprobación de una campaña destinada a Cuba. Antes de recaudar hay que verificar su compatibilidad con las reglas de la plataforma y las regulaciones aplicables. No basta con que el organizador tenga una cuenta bancaria válida, porque el destino de los recursos también puede ser objeto de revisión.

Kickstarter y otras plataformas: no confundir popularidad con disponibilidad

Kickstarter es una referencia internacional para financiar proyectos creativos, pero Cuba no aparece entre los países desde los que admite creadores con cuentas verificadas. Sus requisitos incluyen residencia o registro empresarial en una jurisdicción aceptada, documentación y una cuenta bancaria compatible en el país donde se establece la campaña. En el caso de una entidad, quien la representa debe estar autorizado y cumplir las verificaciones correspondientes.

Esto impide presentarla como una solución directa para alguien que únicamente reside, está registrado y tiene su cuenta bancaria en Cuba. Que una iniciativa pueda situar su actividad en un país distinto del de su creador verificado tampoco implica que cualquier operación relacionada con Cuba quede automáticamente autorizada. Antes de considerarla una alternativa, habría que obtener una evaluación expresa del caso, sin falsear residencia, identidad, titularidad o destino de los fondos.

Indiegogo también aparece en artículos sobre crowdfunding cubano, pero la documentación reunida para esta revisión no permite confirmar una vía vigente de contratación y cobro directo para residentes en Cuba. Por esa razón, no sería riguroso incluirla en una lista de plataformas plenamente accesibles desde la isla ni reproducir como actuales tarifas o condiciones descritas hace varios años.

Las redes sociales difunden; la plataforma administra la recaudación

El caso de Bacoretto permite observar la función complementaria de ambos espacios. La campaña reúne la descripción del proyecto, el presupuesto, las recompensas y el calendario, mientras remite a Instagram para seguir al emprendimiento. Esa estructura distingue el lugar donde se organiza la recaudación del lugar donde se mantiene el contacto con la comunidad.

Una petición difundida en redes no demuestra, por sí sola, que exista una campaña aprobada ni que el dinero pueda retirarse. Para evaluar una experiencia hay que comprobar quién organiza, qué plataforma utiliza, cuál es la meta, qué parte se ha recaudado y qué evidencia existe de la ejecución. En los ejemplos revisados, Cojímar cuenta con una cifra final publicada, mientras Bacoretto presenta un presupuesto y un calendario todavía por desarrollar.

También conviene separar la recaudación del traslado del insumo. Conseguir el dinero no resuelve automáticamente la compra, el envío o los trámites de entrada al país. Bacoretto reconoce esa dimensión al explicar que prevé recurrir a viajeros y que las fechas podrían variar por los tiempos de envío y aduana. Esa previsión forma parte del proyecto, pero no constituye una autorización general para transportar cualquier reactivo o equipo.

Qué puede afirmarse sobre el acceso desde Cuba

La respuesta más precisa es que existen vías internacionales para financiar proyectos que funcionan en Cuba, pero el acceso es desigual y, con frecuencia, depende de una estructura de gestión y cobro fuera del país. Verkami presenta antecedentes culturales y una campaña productiva reciente; Goteo registra experiencias comunitarias con resultados de recaudación; GoFundMe no admite el cobro directo en Cuba y exige evaluar, además, las restricciones aplicables a campañas organizadas desde países autorizados.

El acceso, por tanto, debe comprobarse en tres niveles: admisión de la campaña, recepción del dinero y ejecución del proyecto en Cuba. Una plataforma puede aceptar un objetivo y, aun así, requerir documentación o una vía bancaria que el promotor no tenga. También puede existir una campaña visible sin que eso demuestre que el insumo llegó o que la actividad se completó. Las condiciones de Verkami y GoFundMe, junto con el calendario de Bacoretto, muestran por qué esas etapas no deben confundirse.

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