¿Deshidratados en Cuba?

La respuesta es sí, y no precisamente por el clima, se trata de un grupo de cinco amigos emprendedores que son pioneros en la elaboración de productos deshidratados a base de frutas tropicales en la capital cubana.

Patricia Ramos, Oscar Fernández, Maylex Darias, Ingrid López y Ricardo Fernández, son la clase de emprendedores que nunca se dan por vencidos. Incluso del peor momento de cierre en el país para la actividad económica, a causa de la pandemia de Covid-19, supieron sacar buenas ideas y aventurarse en un emprendimiento biosaludable.

A causa del coronavirus la actividad turística en país se detuvo, y con cero llegadas de visitantes a la Isla, Patricia y Oscar vieron prácticamente cerrada su vía de ingresos personales. Así, surgió la idea de probar cosas nuevas e invertir en un negocio único de su tipo en Cuba. Nacía en los meses iniciales de la pandemia Deshidratados Habana, de la mano de estos cuatro amigos.

Preocupados por la ansiedad que generaba la cuarentena, apostaron por una línea de productos saludables, agradables al paladar, fáciles de conservar y que despertara en los clientes el bichito de la alimentación sana.
Aunque reconocen que actualmente en Cuba el segmento de mercado que se interesa por estos productos es muy pequeño, es todo un reto fomentar en las personas la cultura de la alimentación saludable; en un momento donde hay que resolver muchas necesidades básicas a precios muy elevados, y donde mantener una dieta sana y variada puede ser casi un lujo.

“Iremos acercándonos a un modelo más eficaz en la medida que logremos, de conjunto con el esfuerzo que hacen otros emprendimientos y medios de comunicación, promover que cada vez más, siempre que se pueda elegir, las personas opten por la comida sana’’, aseguran.

En el catálogo de Deshidratados Habana hay más de diez productos naturales, sin azúcar ni conservantes añadidos, basados en cuatro frutas: limón, piña, coco y plátano, y recientemente anunciaron una nueva línea utilizando el tomate. Experimentando, han probado con casi 80 productos y han logrado unos 50 procesos exitosos. Hasta el momento, la pequeña capacidad de producción, que es totalmente artesanal, y la inestabilidad del mercado para acceder a las frutas, solamente les permite mantener esta oferta.

“Partimos de la concepción de que nuestro catálogo tiene que estar disponible todo el tiempo, no queremos, por ejemplo, sacar hoy una oferta de frutabomba o mamey, y tener que decir a algún cliente que no la tenemos porque no hemos podido conseguir las frutas”, explican.

Han establecido alianzas con otros emprendimientos de entrega a domicilio como Bicineo y Mandao, para acercar los productos a los hogares de sus clientes, aunque hay quienes prefieren ir a recogerlos personalmente a la tienda.

Estos emprendedores, prontos a cumplir un año de creados, están demostrando que a pesar de la poca cultura sobre este tema en el país, es posible despertar el interés de las personas por los alimentos saludables. Rescatarla seguirá siendo su reto.

“Iremos acercándonos a un modelo más eficaz en la medida que logremos, de conjunto con el esfuerzo que hacen otros emprendimientos y medios de comunicación, promover que las personas, ante la posibilidad de escoger, elijan siempre la comida sana”.

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