El sutil sentido de la elegancia

En ocasiones jugar con el destino puede ser una desafortunada estrategia, pero moldearlo en busca de nuestra felicidad siempre garantiza los mejores resultados. Así veo la historia de Jacqueline Fumero, quien por tradición familiar se convirtió en doctora y por vocación artística y amante de la belleza, es hoy uno de los nombres más reconocibles en la escena de la moda cubana.

Pasó de ponerle cortinas y tapizar las butacas de su consultorio a vestir a su hija con sus propias ideas mientras formaba parte de un grupo de modelaje, y tras un impulso de confianza por parte de su esposo para que se lanzara al ruedo, presentó en un evento de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA) su primera colección tras 72 horas sin dormir, algo que, confiesa, jamás logró hacer la medicina. Caminó por las tiendas, buscó metros de tela por aquí y por allá, rehízo ropa reciclada, pintó sombreros, y con ello consiguió desfilar por la pasarela de La Maison y aun no se detiene.

Aunque para quienes dicen conocerla, aparece como una figura fuerte e imponente, ella se considera en extremo susceptible, y tras sus experiencias, personalidad y forma de ver la vida, he descubierto a una mujer sin miedo a equivocarse y arriesgada al máximo. Conversar con ella es sumergirse en su negocio, el Café-Boutique que lleva su nombre, hasta donde llegó Negolution para compartir su visión.

¿Qué ha cambiado en sus creaciones y cómo ha evolucionado como artista, luego de más de quince años en este mundo?

El cambio ha sido muy favorable, lo fundamental ha sido la disciplina, ya me planifico más. Aquel primer desfile parecía un showroom con veinte piezas que no tenían nada que ver entre ellas; hoy ya hay una coherencia, un por qué, no solo es una ropa linda. Cada día me esfuerzo para que esa ropa sea yo, que respire elegancia y esas ganas de ponérmelo.   

Mucha gente trata de encasillarme y me dice: “qué tú haces en la moda, moda; y dentro de la moda qué haces, diseño; pero dentro del diseño de moda qué haces, todo”. Desde un adorno floral, una lencería, un vestido de novia o un traje de playa, todo. Uno diseña y de cierta manera hace arte y lo disfruta. Me gustan las cosas lindas y para mí lo primero es la belleza y luego la funcionalidad, desgraciadamente esa soy yo, contradictoria en todo.

Como mi formación en esto es empírica, hago poco boceto y trabajo más sobre el maniquí; así he definido dos momentos bien marcados en mi diseño. Independientemente de que me gusta mucho la belleza, también las cosas prácticas, y considero que un buen vestido es aquel con el que sales en la mañana y con solo cambiar los accesorios sigues bien vestida en la noche. Sin embargo, la ropa de noche que hago es solo para la noche, y mis tejidos son fundamentalmente fibras naturales: algodón, batista, sedas, lino, organdí, algodón egipcio o chifón, para que no te sientas amarrada. 

¿En qué tipo de mujer piensa Jacqueline cuando diseña: ¿cubana o internacional, popular o de élite?   

Cuando yo diseño me pongo siempre de ejemplo, y como para el mundo soy una mujer fuerte, decidida, pues imagino a una mujer así, sin miedo a llamar la atención o entrar a una habitación y que todo el mundo la mire. Aunque tengas un sencillo vestido de líneas depuradas, debe complementar tu personalidad. Yo no pienso en una mujer popular o de élite, pienso en una mujer exitosa, y una ama de casa con autonomía en su hogar, es una mujer de éxito; por tanto, yo pienso en “la mujer”, elegante, profesional o sencillamente en aquella mujer que quiera verse linda, independientemente del status social.

¿Cuáles fueron los pasos que seguiste para establecer tu tienda, crear una marca, extender un nombre y ahora tener un café tan conocido?

Por larga que sea la pregunta te la puedo contestar de forma muy sencilla: No existe un método escrito que te diga qué debes hacer. Yo soy médico, y cuántos médicos pueden ser diseñadores, por eso no te puedo decir “hice esto o aquello”. Qué sí te puedo decir que hice, trabajé duro, muy duro, y para mí el no, no existe. A partir de que empiezan a haber problemas o determinadas situaciones hay que darle solución puntual en ese momento. Yo no tengo fechas especiales. Si tienes un sueño, ve a por él, pero no es fácil.

Además de tener un sello distintivo, Jacqueline busca siempre la manera de colaborar y romper sus esquemas pensando en las necesidades de sus compañeros y en la futura funcionalidad de cualquiera de sus piezas. Así, podemos verla acompañando a Rox, Mayelín Guevara, Ismael de la Caridad, Valladares o las chicas de Fresko, y todo esto porque “no me gusta que la gente me enmarque, que me espere; me gusta ser impredecible”, a tal punto que uno de los platos que actualmente ofrece en su restaurante viene presentado en una clásica bandeja escolar.

¿Qué proyectos tienes con la tienda y el rediseño de tu marca?

Este café surge a partir de la boutique y pasó algo que no esperábamos. Como el diseño lo domino y la gastronomía no, comencé a enfocarme en la gastronomía, en la perfección del plato y en el trago que me gusta, y fui un poco dándole un poco más de fuerza a esto que no conozco. Ya logré que el restaurant tenga todo como yo quiero, entonces ya puedo dedicarme con toda esa fuerza al diseño para unificar el café-boutique, pero cada uno con su espacio. En estos momentos estamos en fase de diseño para que el almacén que tenemos en la parte de atrás acoja a la boutique, pero que desde afuera se entienda que es una sola cosa.

Para el rediseño de la marca se ha creado un nuevo logotipo que refleja mi enfoque como diseñadora, de crear productos hermosos que sean intrínsecamente simples y elegantes. La libélula es el elemento predominante de la nueva visualidad de la marca y en buena parte del mundo simboliza el cambio en la perspectiva de la autorrealización, la madurez mental y emocional y la comprensión del significado de la vida, puntos que dejan claro mi perspectiva actual.

¿Cuáles han sido los problemas que como emprendedora has tenido que superar durante tu carrera?

Si te hablo de problemas tendría que decirte que todo depende de la óptica con que lo mires, porque donde tú ves un problema yo veo una oportunidad. Si no hay determinado tejido, tengo otro, y en diseño combino un animal print con flores y queda espectacular y nadie sabe que en realidad no me alcanzó el animal print y que la inspiración vino de aquello con lo que cuento. Pero eso es lo que nos hace diferentes a los cubanos, que no le tenemos miedo a nada. Yo me caracterizo por no darle más de dos minutos a una determinada situación diciendo que es un problema, porque te atormentas y te cierras.

¿Con qué más sueña Jacqueline Fumero?

Ese sueño tan grande que tengo y que voy a cumplir un día (al punto que no puede hablar sin emocionarse) es representar a Cuba de forma internacional, lograr que Cuba llegue con la moda a las grandes plataformas. Hay muy buenos diseñadores en la Isla, con muchas ganas de hacer, y si nos unimos podemos. Ese sería mi gran sueño, que Cuba sea una referencia en moda para el mundo.

A pesar de preferir tocar cada asunto con su mano, Jacqueline Fumero tiene plena confianza en su equipo y con ella trabaja quien tenga ganas de hacerlo y no tenga límites. Impredecible y obsesiva, pero también constante en su quehacer, ha roto los moldes de la cotidianidad para entregarnos una sutil elegancia, tanto en el vestir como en el comer, que nos enseña que por muy duro que sea el reto, la recompensa siempre vale el esfuerzo.

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