Ingenius: un camino de retos, expectativas e ilusiones

Acostumbrados a extensos procesos, papeleo abrumador y trámites interminables, la burocracia parecía en el horizonte uno de los principales temores para la primera ola de trabajadores por cuenta propia (TCP) que decidió evolucionar a micros, pequeñas y medianas empresas (Mipyme). Sin embargo, a decir de Bernardo Romero González, fundador y CEO de Ingenius, el proceso funciona.

A poco más de un mes de la entrada en vigor de las normas jurídicas sobre el perfeccionamiento de los actores económicos, el Ministerio de Economía y Planificación (MEP) ha aprobado 234 Mipymes. De ellas, una de las primeras fue Ingenius Sociedad Unipersonal de Responsabilidad Limitada, o simplemente Ingenius, por su nombre comercial.

“En sentido general, el MEP ha trabajado bien. Por ejemplo, está la proforma de acuerdos entre socios y un modelo de referencia. Ambos sirvieron de mucho, porque todo esto es muy nuevo. Han simplificado el proceso, no es muy burocrático. Todos los plazos temporales se han cumplido”, detalló.

Con nueve años de fundada, Ingenius evolucionó de ser un taller de electrónica a una empresa dedicada a la tecnología. Hoy se especializa en dos sectores fundamentales: uno enfocado en el desarrollo de software y su comercialización; y otra línea para el hardware, la cual abarca reparación, creación, diseño y venta mayorista y minorista de equipos electrónicos o eléctricos de uso doméstico.

En un proceso aun joven, el cambio de TCP a Mipyme se traduce en retos, confiesa Bernardo. Sin embargo, en el ambiente se evidencia cierto optimismo. “Algo interesante es que a donde hemos llegado, nos han recibido con un ¡ahora sí! Existe esa sensación positiva en quienes nos han atendido. Ellos transmiten ilusión”, describe.

Sobre sus expectativas, nos comenta que el primer gran paso es ser una empresa oficialmente. Asegura que desde antes lo eran por funcionamiento y organización, además de la calidad del servicio, pero formalmente no.

“Ahora nos permite una proyección totalmente diferente. Nuestros principales clientes son del mercado extranjero. Poder presentarnos a ellos como empresa nos da otro escenario; es otra perspectiva. Debemos dar el salto… Es nuestra sensación”.

Este reconocimiento también clarifica la posibilidad de subcontratar a las entidades estatales por parte del sector privado, un escenario esquivo y complejo hasta el momento. Precisamente hacia el mercado interno vuelca su mirada Ingenius.

“Nosotros tenemos contratos con más de 50 empresas estatales para darles mantenimiento a su equipamiento, y llegó el momento en que no teníamos nada más que repararles. Ahora tenemos otro esquema. La posibilidad de importar partes, piezas y equipos, para su comercialización nos abre el abanico de servicios; eso debe tener un buen impacto”, comentó.

“Desde la logística también cambian cosas como la infraestructura. Hicimos magia durante años. Ofrecíamos servicios profesionales con la conectividad de una casa. ¡Eso era magia! Es otro de los grandes avances, poder mejorar la conectividad, los servidores”, concluyó.

Sin embargo, este cambio de percepción también incluye retos, fundamentalmente en estructura y organización. Explica Bernardo Romero que ser Mipyme conlleva otro rigor a nivel contable y de contratación.

“Ahora tenemos que llevar los expedientes laborales de los trabajadores. También el caso de la seguridad social: si una persona sale de certificado o licencia de maternidad, debemos pagárselo, e ir a Seguridad Social para que nos lo paguen. Debemos reportar los estados financieros a la ONAT trimestralmente. Viene una carga administrativa con transformaciones”.

A ello se le añade el contexto nacional. La migración lastra la disponibilidad de trabajadores. “Lograr que nuestros profesionales quieran permanecer en Cuba es también un elemento clave para las Mipyme, y para el país. Si yo como empresa, y Cuba como nación, no logramos ofrecerles a nuestros profesionales una estabilidad, no sirve de mucho. Ese es otro reto”.

En el angosto camino para la economía cubana, el perfeccionamiento de sus actores tiene en las micros, pequeñas y medianas empresas un catalizador importante. Si bien las Mipymes dan aún sus primeros pasos, estamos ante una directriz significativa. A decir de Bernardo Romero, “¡todavía no tenemos la dimensión del impacto de lo que esto significa!”.

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