Jíbaro: un proyecto gastronómico en armonía con el medio ambiente

El Bar- Restaurante Jíbaro, fundado en 2017, abrazó el propósito principal de reducir la mayor cantidad de elementos desechables, mediante el empleo de posavasos y doyles reciclados, absorbentes de acero inoxidable y la reutilización de todos los objetos de vidrio.

El espacio, ubicado en el corazón de la Habana Vieja, recibe excelentes comentarios y la máxima puntuación en diversidad de opciones culinarias, servicio y relación calidad/precio. También resalta por el cumplimiento de sus metas iniciales: éxito financiero, impacto positivo en la comunidad e implementación gradual y constante de prácticas de trabajo sostenibles y amigables con el medio ambiente.

Una de estas iniciativas es su proyecto “Jibareando”, concebido a los seis meses de abrir el negocio y destinado a los niños de la comunidad, con la confección de manualidades, juegos y actividades relacionadas con la incorporación del reciclaje en la vida cotidiana.

“Somos, además, profesores del proyecto comunitario Artecorte, en su modalidad de cantina, dedicado a jóvenes con interés de trabajar detrás de la barra. Desarrollamos, asimismo, el primer menú de cocteles sin alcohol y el primer menú de cocteles que elabora de manera artesanal y natural 85 por ciento de sus productos”, explica a Negolution, Diana Figueroa del Valle, una de las dueñas de Jíbaro.  

Formada como Ingeniera en Tecnologías Nucleares y Energéticas, Diana recuerda que junto a su esposo David Roque, Licenciado en Administración de negocios, compró el inmueble en La Habana Vieja en 2015; y tras dos años de renovación, restauración y diseño de interiores abrieron el bar- restaurante al público nacional y foráneo.

“Nos propusimos hacer las cosas de manera diferente: preparación, estudio e inversión en profesionales con ganas de aprender. Gracias a ello, hemos formado un equipo de trabajo que se esfuerza constantemente en mejorar la experiencia de nuestros jibaritxs, denominación con la cual identificamos a la comunidad de clientes, muchos de los cuales funcionan como embajadores de la marca”, expresa.

Asegura, de igual manera, que desde el comienzo de la “nueva realidad” impuesta por la pandemia de la Covid-19, impulsaron las tareas del Tahona Society Award, un concurso internacional que premia la labor enfocada en la sustentabilidad, sostenibilidad y el desarrollo comunitario.

Jíbaro fue seleccionado dentro de los finalistas en ese certamen donde participaron, por primera vez, emprendedores cubanos. De igual manera, mantuvieron su objetivo de co-working de Jíbaro y Conbac, este último un proyecto promovido de conjunto con otros 7 emprendimientos  para los amantes de la mixología y que impulsa la creación de coctelería craft y de autor.

Establecieron alianzas con emprendimientos y empresas del ámbito nacional e internacional y, muestra de ello, fue el artículo de David Roque publicado en Difford’s Guide en su sección de emprendimientos durante la pandemia, que generó una donación en metálico para la Asociación de Cantineros de Cuba.

En esa publicación, afirma Roque que se han convertido en un pequeño laboratorio a través del desarrollo de una línea de mezcladores artesanales sostenibles y de mínimo desperdicio, imprescindibles en sus cocteles y platos y con una demanda externa propia.

“Nuestros clientes abarcan todo el espectro: desde eventos, concursos y campañas promocionales de marcas de bebidas espirituosas, hasta bares pequeños y medianos, interesados en servir más que mojitos y daiquiris, pero cuyas demandas e identidades les impiden agilizar sus propios productos”, argumenta.

Diana Figueroa comenta que otras estrategias fueron la búsqueda de herramientas para potenciar el servicio a domicilio y “la creación de un menú dinámico que se adapte a la situación actual y a las exigencias de nuestros jibaritxs. Entre ellos, el viernes temático a domicilio y el sábado romanticón”.

Su destreza y calidad en la preparación de platos de la cocina cubana tradicional y recetas internacionales novedosas en el país, los hizo merecedores del premio a la originalidad en el primer concurso de Rutas de Tapas de La Habana Vieja.

“Tenemos la suerte de hacer algo que amamos y, aunque aún nos resta mucho por recorrer, nos consideramos exitosos porque hemos ido cumpliendo los objetivos que perseguimos con la fundación de Jíbaro”, concluye.

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