La Chocolatera: los bombones handmade

“El 99 % de las personas amamos el chocolate, el otro 1% miente”, o no ha visitado La Chocolatera.

Las experiencias sensitivas hay que vivirlas, y si esa experiencia consiste en degustar los bombones de La Chocolatera, pues mucho más. No obstante, intentaremos describirlo.

Situado en el municipio habanero La Lisa, aunque alejado del centro de la ciudad, en una zona poco comercial, es un viaje que bien vale la pena. Abrió sus puertas solo 6 meses antes de que la pandemia de Covid-19 llegara a Cuba, por lo que es un negocio que se ha tenido que reinventar constantemente, cerrar algunos servicios, abrir otros, para llegar a sus casi 2 años de creado gozando de gran popularidad en el mundo de los amantes del chocolate en la Isla.

De la mano de Carlos Menéndez, en La Chocolatera la creatividad y la resiliencia son constantes. Al cruzar la puerta del negocio el primer impacto es el olor, que atrapa. Luego la vista se clava en los expositores, llenos de los más diversos productos (24 en la rama de la bombonería artesanal), llenos de sorpresas. También hay una pequeña área de repostería relacionada igualmente con el chocolate.

Pueden parecer simples bombones, pero en su interior se combinan los más diversos ingredientes: maní, café, ron, miel, cocteles, frutas, piña colada, son solo algunos de los rellenos de sus chocolates, y ¡ni hablar de las formas y colores!

A la primera mordida saltan los sabores, y aunque es fácil diferenciarlos, porque Carlos y su equipo cuidan muy bien de las proporciones, la combinación de cada bombón es perfectamente armónica y agradable al paladar.

“La Chocolatera es un sueño”, asegura Carlos. El amor por el chocolate le viene de familia, por eso no ha dejado de creer en su proyecto, que hoy muestra un modelo de negocio distintivo.

Carlos aspira a poder trabajar con chocolate cubano, de Baracoa, en el Oriente del país, pero esa fábrica (la única de la Isla) lleva un tiempo cerrada por reparaciones, así que se ha visto obligado a importar la materia prima. Aunque dice que no es económico, es lo que le ha permitido mantener su negocio abierto.

También quisiera elaborar productos más sofisticados, como chocolate con sal, vinagre de chocolate, así como bebidas para meriendas, pero actualmente, asegura, el principal obstáculo al que se enfrentan en La Chocolatera es el acceso a los envases.

“Si hoy, muchas de las personas que quieren dedicarse a un negocio como este, no tienen acceso a las materias primas ha sido por desconocimiento…El problema que tenemos en el país es el envase más que la materia prima. Existe desconocimiento con este tema… Hay materia prima: azúcar, harina, chocolate, cremas para montar, cremas pasteleras; hay de todo, pero hay que dirigirse por los canales que existen. No es barato, no es económico, pero están y se puede hacer”.

Otro punto a favor de este emprendimiento es la durabilidad de los bombones: el chocolate sólido dura 1 año, y los bombones rellenos entre 3 y 4 meses. Además, da empleo a 22 trabajadores, quienes no interrumpen su rutina, aunque su dueño este a su lado, concediendo esta entrevista, y preguntando acerca de las medidas, la cantidad de materia prima que procesan cada día, o qué bombón es el próximo a montar.

Por cierto, pronto su capacidad de procesamiento será mucho mayor, cuando instalen una nueva máquina que les permitirá procesar hasta 90 kilogramos de chocolate por hora. Lo que los hace soñar con establecer encadenamientos con el sector estatal.

“Podemos estar en las casas de cafés, en las floristerías, en los hoteles, en los souvenirs de las habitaciones, nosotros podemos estar en todos esos lugares, y estoy seguro que hoy hace falta.    Sería lastimoso que por ejemplo, quizás, en la habitación de un hotel a donde llegue un italiano, haya un chocolate italiano, y no uno nuestro, teniendo este producto aquí, que es de alta calidad, es diferente y nos identifica”.

Otro de los sueños de Carlos es cerrar su ciclo productivo. Sí, aspira a cultivar su propio cacao.

“Sabemos lo que queremos, sabemos el tipo de planta que queremos, tenemos a los especialistas. El sembrado del cacao es muy interesante, y nos da una identidad. Nosotros podríamos desarrollar un producto donde dirijamos nuestra fermentación, tostado, secado, y la formulación de pasta, con eso seriamos geniales, con eso no nos detiene nadie, porque vamos a tener nuestro propio chocolate”.

Actualmente esa gestión está en proceso, según cuenta, pero a pesar de contar con los permisos necesarios en el Gobierno provincial, el trámite se ha “congelado” en su municipio.

Y mientras el permiso llega, Carlos y sus trabajadores, siguen elaborando bombones, hechos a mano, uno a uno, cuidando cada detalle, porque a final, ese es su sello.

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