La fórmula “mágica” de Isotérico Herbal

Un accidente puede cambiar una vida, pero también puede abrir una puerta inesperada. En 2023, una experiencia personal de ese tipo llevó a Isolina Farías a recurrir a productos naturales y a observar los resultados que obtenía con ellos. Lo que durante años había formado parte de los saberes y prácticas de su familia comenzó a convertirse en una posibilidad de negocio.

Primero fueron las investigaciones y los oleatos elaborados para la venta; después llegaron las cremas, los bálsamos y otros productos destinados principalmente a ayudar en procesos de cicatrización, bacterianos, dermatitis, micosis, alopecia y estados emocionales. Así comenzó a tomar forma un proyecto que en sus inicios se llamó Green Beauty D’Eco Isi y que con el tiempo evolucionó hacia Isotérico Herbal.

Su creadora prefiere situarlo más cerca de los principios del Ayurveda que del concepto convencional de cosmética: “Nuestras producciones no buscan únicamente ofrecer un producto, sino que contribuyen a la solución de problemas y, a partir de ahí, las personas alcanzan un estado de bienestar”.

La propuesta se sustenta en el respeto por la naturaleza, el aprovechamiento responsable de los recursos, la recuperación de saberes tradicionales y la búsqueda de soluciones naturales. A estos principios se suma uno que la emprendedora considera esencial: la coherencia: “Cuando hablamos de productos naturales, queremos que realmente exista coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos”, afirma.

La transmisión de conocimientos ocupa también un lugar central. La intención es que estos saberes no permanezcan en una sola generación, sino que lleguen a los jóvenes y continúen transformándose. De ahí la frase que identifica al proyecto: “Soluciones herbales que cierran ciclos”.

Isotérico Herbal funciona actualmente como un negocio familiar. Su fundadora dirige la producción, desarrolla los productos, atiende las ventas y asume la dirección general. Sus hijos, Regla y Rafael, participan bajo la modalidad de pluriempleo y colaboran en administración, inventarios, entregas, ferias, recuperación de materiales, divulgación y generación de contenidos para redes sociales.

La evolución del equipo ha sido significativa. “Al principio prácticamente todo dependía de mí. Hoy existe una distribución de responsabilidades y, sobre todo, una incorporación de los jóvenes que permite que el conocimiento y la experiencia puedan continuar”, señala.

Recientemente se incorporó la joven madre de una bebé en condiciones especiales, cuya experiencia comercial, creatividad y compromiso han fortalecido el proyecto. Para Isolina, crecer en recursos humanos no significa simplemente sumar trabajadores: “Significa lograr que cada integrante pueda aportar desde sus capacidades y que el proyecto tenga continuidad”.

En el contexto económico cubano, la iniciativa busca responder a necesidades concretas mediante soluciones elaboradas localmente. La emprendedora considera que, ante las limitaciones económicas y las dificultades para acceder a determinados productos, aprovechar los recursos disponibles adquiere especial importancia.

Pero el aporte del proyecto, sostiene, va más allá de sus productos. Isotérico Herbal recupera materiales, aprovecha residuos vegetales, establece vínculos con otros pequeños emprendimientos y mantiene en circulación conocimientos y recursos dentro de la comunidad.

“En un momento de crisis, considero importante demostrar que incluso con pocos recursos se pueden crear soluciones, generar actividad económica y aportar desde lo que cada uno sabe hacer”, apunta.

El desarrollo de la iniciativa también ha estado acompañado por procesos de formación. Isolina ha participado en cursos y talleres de cosmética natural y Ayurveda impartidos por la Cátedra de la Universidad de La Habana, InCuba y CubaEmprende. También forma parte de Zona Creativa Habana del Este, patrocinada por COSPE, CIERIC y el Centro Félix Varela, y recientemente participó en talleres del Concurso Naranja relacionados con circularidad y economía circular.

La experiencia le ha permitido comprender que elaborar un producto y convertir ese conocimiento en un negocio sostenible son procesos diferentes. Organización, costos, comercialización, comunicación y planificación forman parte ahora de sus aprendizajes.

“Para un emprendedor, el asesoramiento es muy importante porque muchas veces comenzamos desde la intuición y desde la necesidad. El acompañamiento de personas con experiencia permite ordenar las ideas, detectar errores y encontrar caminos que quizás solos no hubiéramos visto”, reconoce.

La economía circular está integrada al proyecto desde sus inicios, aunque en principio no fuera identificada con ese término. La reutilización de envases de vidrio, el empleo de materiales recuperados para embalaje y el aprovechamiento de residuos vegetales son algunas de sus prácticas.

Estos últimos pueden transformarse en sahumerios o compost, mientras la producción anhidra abre posibilidades para reducir la huella hídrica. Además, la fundadora entiende la circularidad como un concepto que trasciende los materiales: incluye conocimientos, oportunidades, recursos y relaciones comunitarias.

“Nuestro camino ha sido pasar de una circularidad que hacíamos por necesidad a una circularidad cada vez más consciente”, resume.

Los próximos pasos apuntan a fortalecer la capacidad productiva, organizar mejor los procesos, ampliar la distribución y avanzar en registros y certificaciones. También será prioritario consolidar el trabajo familiar y continuar incorporando jóvenes.

A largo plazo, Isolina imagina Isotérico Herbal como una marca reconocida por sus soluciones herbales y por una forma responsable de producir y consumir. Su aspiración es desarrollar una suerte de “Ayurveda caribeña”, capaz de conectar los saberes sobre las plantas con la cultura y la realidad cubanas.

“Y, sobre todo, quiero que Isotérico Herbal siga creciendo sin perder su esencia”, concluye.

La presidenta del jurado del Concurso Naranja de Economía Circular 2026, convocado por la Embajada del Reino de los Países Bajos en Cuba, Dr. Katy Herrera Lemus, y en el cual este emprendimiento recibió un reconocimiento comentó sobre el proyecto: “Elaboran cosmética natural y anhidra (sin agua), oleatos, sahumerios y artesanías con material reciclado. Su apuesta por la cosmética anhidra reduce la huella hídrica entre un 60 y un 80 %. Además, recuperan cada mes entre 50 y 150 envases gracias a un sistema de retorno con su clientela y a alianzas comunitarias.”

 “Se distinguió por presentar el paquete de evidencias más completo de la convocatoria y uno de los análisis de crecimiento más rigurosos, con tres escenarios y criterios claros para decidir cuándo avanzar. Su caso muestra que la economía circular empieza en el diseño mismo del producto y puede ser rentable para un pequeño negocio cubano. El próximo reto de Isotérico Herbal es crecer más allá del núcleo familiar y ampliar su red de recogida de envases.”

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