Emprender en la Cuba de hoy no es una tarea que se realice en un escenario ideal, y Mairim Cárdenas Vicente lo sabe bien. Es un contexto que no permite ignorar las dificultades, donde sostener un proyecto y mantener la motivación diaria implica enfrentarse a imprevistos y responsabilidades que exigen un esfuerzo adicional. Sin embargo, para esta joven comunicadora, el entorno no ha sido un muro, sino un catalizador. En lugar de centrarse en las limitaciones, ha decidido construir desde su realidad, transformando la necesidad de reinventarse en una mentalidad de avance, confianza y propósito.
Para Mairim, sus dos emprendimientos actuales son mucho más que negocios; son una extensión de su propia esencia. Esta conexión emocional es la que dicta el rumbo de sus proyectos, alejándolos de un fin meramente económico para convertirlos en herramientas de construcción personal y colectiva. Su tienda de regalos online, Lumière des Étoiles, es el ejemplo perfecto de esta evolución. Tras un profundo proceso de transformación que trascendió lo estético, la marca refleja hoy su sensibilidad y el tipo de experiencia humana y detallista que desea ofrecer a quienes buscan un gesto especial.
Paralelamente, su vocación por la estrategia y la creación de marcas encontró un cauce profesional en Comswing. Lo que nació como un ejercicio académico dentro de la asignatura de Comunicación Organizacional, se transformó, gracias al trabajo en equipo y la disciplina, en una agencia de marketing digital en pleno funcionamiento. En ella, Mairim y su compañero de clase y amigo, canalizan su capacidad para proyectar identidades con sentido, demostrando que la formación universitaria y el espíritu emprendedor pueden converger en soluciones reales para el ecosistema económico local.
Llevar adelante estos roles mientras se asumen las responsabilidades del hogar, la formación académica y el bienestar personal, a la joven edad de 22 años, es un reto que enfrenta con organización y compromiso. Ella no cree en la multitarea vacía, sino en el equilibrio que nace de la disciplina. En este camino, el respaldo humano ha sido su pilar fundamental. Emprender le ha permitido descubrir el valor de las redes de apoyo y de aquellas personas que celebran el crecimiento ajeno, una red de seguridad emocional indispensable en un contexto que premia la resistencia y la adaptación.
Su inserción en el ecosistema emprendedor cubano apuesta por la coherencia. Diferencia sus marcas a través de la comunicación: en el cómo se cuenta y cómo se proyecta cada idea para conectar con las personas de forma genuina. Además, su liderazgo está profundamente marcado por su identidad como mujer. Para ella, la feminidad no es algo ajeno al mundo de los negocios; al contrario, su intuición, empatía y firmeza son las fortalezas que sostienen sus proyectos. En un entorno donde a veces se cuestionan los liderazgos femeninos, ella elige liderar desde su esencia, utilizando esa energía como motor para crear con propósito.
Mirando al futuro, Mairim aspira a que su impacto crezca. A través de Comswing, ya trabaja en brindar herramientas de comunicación a otros pequeños creadores que comienzan su ruta, ayudándoles a posicionarse y crecer de forma sostenible. Su historia es un recordatorio de que, más allá de las dificultades externas, emprender comienza por creer en una misma. Es la confirmación de que, con claridad y constancia, es posible transformar la realidad interior en un proyecto de vida que inspire a otros a avanzar.