Para dulces caprichos, Cafeccino

El reducido espacio de 36 metros cuadrados visibles al público tiene el movimiento de un hormiguero. Constantemente los clientes van y vienen entre el exhibidor de pasteles, la barra de los pedidos y las mesitas para compartir, dispuestas en los bordes de uno de los negocios más conocidos y exitosos de Santa Marta, Varadero. Su nombre también es singular: Cafeccino. 

De la idea del coffee shop, con donas y dulces pequeños, que Beny Nodarse puso en marcha en diciembre de 2014, ya solo queda la esencia. Tras una evolución natural y orgánica, el concepto del negocio se ha movido hacia los helados, los cafés y los dulces, y dentro de estos últimos, el producto estrella son los cakes, cuya personalización los vuelve obras de arte.

El reto de los costume cakes lo asume un artista plástico capaz de moldear el fondant en busca del hiperrealismo; de hecho, por los 500 años de La Habana entregaron un pastel en el cual emplearon la técnica del impresionismo con pasta de azúcar para crear una postal de la ciudad. La línea de las bebidas aparece por temporadas y con intencionalidad, sin copiar otras cartas, ya que estudian el espectro de los cafés y seleccionan las ideas en dependencia de las condiciones y los insumos a mano. Por ejemplo, recientemente estrenaron una serie de lattes y para el verano planean una de smothies, en sus formatos habituales: pequeño, mediano y grande.

Aunque desde el punto de vista organizacional el equipo se divide por departamentos y cada cual tiene su rol principal, se ha promovido una filosofía de trabajo colaborativo en el cual todos aportan. Como buen ingeniero informático, Beny Nodarse insertó en su negocio una herramienta digital llamada Trelo. Esta aplicación está instalada en los dispositivos de cada miembro del equipo y “si se te acaba algún insumo en un área, se notifica al resto del personal y quien tenga la posibilidad de adquirirlo, lo hace; pero también genera una lista de tareas e incidencias a cuyos implicados les llega una notificación. A pesar de no vernos las caras todo el tiempo, estamos conectados y en sinergia total”, explicó Beny.  

Parte del éxito de Cafeccino se basa en sus reposteros, en su mayoría fundadores, a quienes durante los años se les ha gestionado el conocimiento, a través de cursos y entrenamientos, lo cual ha desembocado en un aumento de la productividad, la evolución y mejores resultados.

Si bien la experiencia de Cafeccino busca la socialización alrededor de sus productos, aún quedaba como asignatura pendiente contabilizar la frecuencia de visitas y las preferencias por cliente. Para ello, crearon las tarjetas de membresía, una técnica de estimulación de mercado aplicada en el mundo entero, pero con un software desarrollado por ellos mismos y que premia a los clientes con un diez por ciento de descuento en cada producto. El único requisito para obtenerla es dar Like en su perfil de Facebook.

“Como plan, queremos segmentar tres grupos: personas poco frecuentes, frecuentes y fans, y tratar de elevar los más bajos a la máxima categoría. Eso no lo podemos lograr si no tenemos una trazabilidad de su frecuencia de visita y su conducta de compra. Si a un cliente le gusta un producto y la mayoría de las veces viene por él, cuando lancemos algo relacionado con ese producto se lo notificaríamos; y esto nos ayudaría también a tener criterios objetivos sobre lo que lanzamos al mercado, porque vendrían de clientes que conocen la trayectoria del negocio”, argumenta Beny.     

Ante la problemática de la materia prima, compartida por todos los emprendedores de Cuba, trabajan bajo un principio inductivo: si hoy funcionó, mañana debe funcionar también. Esto los ha llevado a elaborar productos propios como el fondant, la leche condensada o los siropes; espíritu de superación salido del entusiasmo de contribuir a la felicidad de familias, personalidades y de todo el que visita el lugar.

Dentro de su visión no solo aparece el crecimiento extensivo, basado en el conocimiento de la marca, sino también intensivo, “enfocado a la ampliación de los medios de producción con el mismo equipo, adquirir mejores tecnologías, y hacer el mejor producto que tu negocio pueda ofrecer”. Para alcanzar ese éxito, Beny Nodarse recomienda el estudio, ya que “el razonamiento basado en el conocimiento es muy importante en el mundo de los negocios. Tiene que surgir un amor a lo que estás haciendo y al concepto que creaste”, solo así la recompensa será mucho más dulce. 

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