Transformar la ciudad a golpe de pedal

Cambiar conceptos, ideas preconcebidas o impuestas con el tiempo, romper esquemas, resulta bien difícil por la complejidad intrínseca del ser humano. Sin embargo, poco a poco un proyecto de desarrollo local habanero ha conseguido transformar esa noción post periodo especial de que la bicicleta es símbolo de decadencia, problemas económicos, escasez o necesidades hacia un enfoque de mejor calidad de vida, no contaminación ambiental, mayor socialización y rescate de la ciclo movilidad en la ciudad. 

Desde el nacimiento de VéloCuba en septiembre de 2014 como un emprendimiento de reparación de bicicletas y ciclo turismo, su directora general Nayvis Díaz Labaut, tras experimentar el fenómeno de las bicicletas públicas en otras latitudes, concibió esta iniciativa bajo tres pilares: algo que la apasionara, con un perfil medioambiental y en donde pudiera hacer trabajo educativo. Encima de eso, cuenta que la mayor ambición de VéloCuba es contratar personas, no crecer en términos económicos ni de grandes ganancias y márgenes comerciales.   

Así llegamos al presente, en donde por más de dos años y medio administran el proyecto HaBici de la Oficina del Historiador y “es súper genial decir que lleva más de 33 mil viajes realizados sin accidentes, a pesar de que no hay ciclo vías ni ciclo carriles, de que no tenemos una ley de seguridad vial que sea fuerte y estricta con los vehículos automotores que nos acompañan en la vía”, cuenta. A esto, sumémosle que el 13% de sus clientes habituales son mayores de 50 años y encuentran en las bicicletas confort y una forma para hacer ejercicios, los mandados, circular con sus hijos y nietos; en resumen, una mejoría en su calidad de vida con tal impacto que, los médicos de la familia de los alrededores les han comentado, que esas personas ya no asisten a los consultorios.

Pero ahí no termina su apoyo: descuentos para niños, adultos mayores y estudiantes universitarios, reparaciones gratuitas a sillones de ruedas, acciones en distintos municipios para enseñar a montar bicicleta incluso a adultos (el mayor que han tenido ronda los 58 años), recogida de materias primas para construir bancos para la ciudad, mensajería de apoyo a ancianos y asistencia al proceso de vacunación contra la Covid-19 en Plaza de la Revolución, engrosan su expediente de responsabilidad social.  

Algo que llamó mucho mi atención fue cómo un modelo de negocio con el enfoque que le ha dado Nayvis Díaz al suyo, logra una transformación del ser humano. Al tomar en cuenta los valores y competencias de la persona desde el inicio, también contribuyen a cambiar estereotipos de género y sociales, a cambiar procederes de habitantes de barrios considerados marginales, y a demostrar que este es un proyecto donde se puede hacer carrera. En resumen, verse crecer como persona y como individuo profesional.

Recientemente, VéloCuba fue noticia con la visita del Presidente cubano a su sede, pero volverá a serlo en próximos días cuando, tras la firma de un convenio con el Ministerio de Educación, se conviertan en el primer negocio privado en entablarlo y poder impartir clases en dos politécnicos de la ciudad. Esto no es fortuito, puesto que VéloCuba lleva cinco graduaciones de una escuela de mecánica en la cual, a través de cuatro módulos (mensajería, administración, ventas y mecánica), se aprenden otras labores de la empresa.

Los más de cincuenta egresados de esta academia aun no cuentan con un título que los avale, de ahí la importancia del convenio, no obstante “tienen el conocimiento, son excelentísimos mecánicos y garantizan que más de 290 bicicletas de la Oficina del Historiador, más 25 que tengo yo, funcionen en perfecto estado”, explica Nayvis. “¿Qué se necesita; porque esto tiene que extenderse al resto del país, por lo menos los conocimientos que tenemos, porque puedo calificar a muchas personas que están en el resto del país para que hagan sus propios emprendimientos con sus gobiernos municipales?, inquirió la directora de VéloCuba al Presidente durante otro encuentro.    

Ellos son un ejemplo claro y positivo del vínculo entre el sector privado y los organismos gubernamentales a tal punto que los decisores ya empiezan a entender el proyecto, a aceptarlo y a necesitarlo. De ahí que las relaciones de VéloCuba llegan hasta los ministerios de Transporte, Trabajo y Seguridad Social, y Economía y Planificación; con este último han trabajado durante semanas en un grupo pionero para la creación de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes).

Una vez constituida como empresa, Nayvis prevé cambios y necesidad para VéloCuba de un asesor jurídico, un equipo contable encargado del análisis financiero y la planificación, una dirección de desarrollo para la capacitación y los proyectos, y una extensión transversal de la comunicación hacia toda la empresa. Del mismo modo visualiza beneficios como importador y exportador, o recibir donaciones como persona jurídica, lo cual facilita mucho las cosas, además del estatus que obtendrán sus trabajadores a pesar de que los compromisos tributarios estén muy altos.

“Creo que deberían haber nacido con un diseño diferenciado entre las pequeñas y medianas empresas, al igual que otro grupo de indicadores, pero espero que a futuro haya un re-análisis.  Ahora mismo va a ser complejo salir de un sector prácticamente sin muchos requerimientos empresariales a un sector con unas camisas de fuerza estructurales y un concepto muy bien definido, con muchos requisitos, reestructuraciones y posibilidades de auditorías fuertes”, sentencia.

Aunque el impulso está dado, queda algo sin resolver: el acceso a créditos de bancos, otros sistemas gubernamentales o facilidades a ingresos de colaboraciones internacionales para desarrollar esos proyectos que ayudan a tanta gente. “Como mismo yo tuve que vender mi carro para poder comenzar mi proyecto creo que es importante que los gobiernos entiendan, que los municipios entiendan que tienes que dar un apoyo financiero para que las pequeñas y medianas empresas nazcan. Creo que ese vendría siendo el talón de Aquiles de las Pymes”, finaliza Nayvis Díaz.

Y sobre estos caminos rueda VéloCuba, hacia la finalización de un proyecto de HaBici en Fontanar con 9 estaciones y 350 bicicletas, y la revitalización tanto laboral como turística de la zona de San Francisco de Paula, en San Miguel del Padrón. ¿Su sueño más grande? Poder hacer todo sin límites dentro del mundo de los talleres, el ciclo turismo y las bicicletas.  

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