Bienestar animal, la premisa de Maskotín

La emprendedora cubana Yuneisi Mier, formada como doctora veterinaria hace 18 años, asumió desde 2012 la modalidad de trabajo por cuenta propia.  Orientado a la peluquería y estética animal, su negocio denominado Maskotín, surgió tras un periodo de adiestramiento sobre cuidado y curación de las mascotas en la Clínica Carlos III. 

En Cuba, reconoce, no existe un mercado proveedor de los insumos necesarios para este tipo de empendimiento, lo que hace que dependan de la importación de productos. Sin embargo, durante los dos años de pandemia, y ante el cierre de los vuelos internacionales, implementaron alternativas saludables como el aceite de coco. 

A su juicio, no existen muchos emprendimientos similares al suyo por la complejidad de la profesión. Entre sus peculiaridades resaltan la limpieza, paciencia y la búsqueda constante de soluciones. Para garantizar la calidad del trabajo, asegura, es fundamental el cuidado esmerado de las mascotas y el cumplimiento de las expectativas del cliente.

La máxima del negocio, asumido junto a su esposo Juan Carlos Neyra, es el amor a los animales, la sensibilidad y la información y capacitación continua, incluso, asociadas a temáticas como la psicología canina y felina. El resultado: en los dos años precedentes, aumentó la afluencia de público y la solicitud de los servicios.

Las ofertas comprenden pelado; baño con limpieza de oídos y de glándulas perianales, corte de uñas, secado y peinado; el tratamiento con productos contra pulgas y garrapatas y, en algunas ocasiones, realizan la desparasitación interna del animal de compañía.

Sumado a ello, Mier recibió preparación online asociado a los masajes; y durante el aseo de la mascota aplica sus conocimientos y técnicas sobre hidromasajes. Además, valoró la responsabilidad del negocio porque “los perritos y gaticos que nos traen son como niños, parte de la familia y muy queridos”.

La mayoría de las labores tienen una duración mínima de una hora. Los dueños, similar a una guardería, dejan a sus pequeños bajo el resguardo de Yuneisi y Juan Carlos, quienes velan por ellos y asumen medidas para que no se escapen, exista distancia entre los animalitos presentes y disfruten el proceso.

La confianza generada en los dueños de las mascotas, el trabajo orientado al bienestar, un ambiente tranquilo en la peluquería, la atención particularizada, el respeto y la evacuación de las dudas, reconoció la joven estilista, resultan otras de las virtudes de Maskotín.  

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