Harinas Bacoretto: made in Guanabacoa y 100% naturales

Que el Gabo Pérez logra lo que se propone, no es noticia. Este joven emprendedor, devenido productor agropecuario durante la pandemia, lleva varios años investigando las pantas de su finca en Guanabacoa para ver qué nuevo producto puede “inventar”.

Desde hace poco más de una semana están a la venta sus harinas artesanales Bacoretto, decoco (grano grueso y grano fino), de plátano, de arroz, de algarroba y de yuca.

“Una de las primeras reglas para adaptarse a un nuevo sitio es conocer al mayor detalle posible, los ecosistemas cercanos. Hicimos un inventario de la fauna que tenía en la finquita y comenzamos mi madre, mis dos hermanas y yo, a investigar por internet cómo podíamos usar cada especie de plantas. Fui anotando algunos de los usos y descartando los que no se aplicaban a la zona, ya fuera por humedad, o por falta de alguna herramienta específica”, comentó Gabo.

En la etiqueta de las bolsas de harina, el nuevo producto que lanzó al mercado, se puede leer: “Querida persona que acabas de recibir esta bolsa, esperamos que te sea útil el contenido, deseamos que disfrutes estas harinas artesanales tanto como nosotros lo hicimos creándolas. Añadimos un 20% de más por si te hiciera falta, sabemos que cuando se crea algo rico nunca es suficiente”.

Explicó Gabo a Negolution que cada harina, por sus características, tiene diferentes usos, aunque todas, coincide, “son harinas de fuerza, con mediano a alto nivel de fibra y que no contienen gluten”.

“Estas harinas, sirven como ingrediente principal en productos horneados, como espesante para caldos y sopas, como cereales, se utiliza bastante en la cosmetología”, aseguró.

Todos los ingredientes son naturales y orgánicos, utilizan los cocos secos de una finca cercana, que son de una cepa traída de Baracoa en los años 80, con una masa gruesa y jugosa.

“Los plátanos son de nuestra propia producción, plátanos burros verdes que crecen todo el año, la yuca la compramos en los agros cercanos o a los vecinos que deseen vendernos la que les sobra. Hay un vecino que deja la yuca un año y tanto crecer, ese recoge unas yucas de más de un metro”.

La elaboración de las harinas es totalmente artesanal, las materias primas se secan al sol, se muelen con batidoras caseras y se tamizan “con unos coladores que compramos en la feria de la Cuevita a 60 pesos cubanos”, contó el joven emprendedor.

“Hasta ahora la producción es a pedido de los clientes, según van pidiendo los vamos añadiendo a una lista consecutiva a la que vamos dándole información de sus harinas en qué momento de la producción se encuentran. Sólo tenemos el formato de venta minorista por nuestra capacidad para producir, en este momento estamos creando nuestro primer centro de elaboración”.

Gabo apuesta por los productos naturales pues afirma que hay más probabilidades de éxito y sostenibilidad a largo plazo, para lo cual trabaja junto al gobierno municipal de Guanabacoa en la creación de un Proyecto de Desarrollo Local bajo la marca Bacoretto.

“Estamos en correspondencia con la línea estrategia local “Incremento de la producción de alimentos, su capacidad de procesamiento y conservación, favoreciendo la articulación productiva entre los actores económicos del municipio.  Es útil, y sobre todo nos interesa la experiencia de progresar en plenitud utilizando los productos locales bajo el modelo de la economía circular”.

Aseguró Gabo que dentro de los productos en la lista de sus pendientes están: el yogurt de la cáscara de la yuca, la manteca pastelera de coco, el sirope de cañandonga, el helado de algarroba y el carbón activado de cáscaras de coco, “estamos investigando y haciendo pruebas aún”.

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