PYMES en el mundo: Resiliencia e innovación para sobrevivir en tiempos de pandemia

Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) han sido muy afectadas por la pandemia de la Covid-19. Los daños en sus ingresos y composición laboral fueron significativos; pero, al mismo tiempo, la crisis representó una oportunidad para que no pocas PYMES dieran el salto hacia la transformación digital y avanzaran en la modernización de sus operaciones.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en 2021 las PYMES representan el 99.5% de todas las empresas existentes en América Latina y el Caribe. El 60% de las personas con empleo trabajan en alguna PYME, las que aportan el 25% del PIB de la región.

Para el PNUD, las PYMES son una “fuente crítica de empleo y de prosperidad económica”, por lo que es necesario respaldarlas “en el camino de la recuperación”.

Impacto negativo de la pandemia

Las cifras son elocuentes: una investigación del Centro de Comercio Internacional encontró que el 60% de las PYMES fueron afectadas por la pandemia. Mientras, la CEPAL estimó que, en América Latina, cerraron 2,7 millones de empresas, la mayoría de ellas PYMES. El PIB de la región cayó un 9% en 2020 y el desempleo aumentó a 13,5%. Muchos de los que quedaron en la calle trabajaban en una PYME.

Uno de los principales problemas que afrontaron las PYMES en América Latina fue que muy pocas habían logrado la digitalización de todos sus procesos. Un estudio del Banco de Desarrollo de América Latina mostró que menos del 40% había creado canales de venta digitales.

Nuevos desafíos

Las PYMES afrontan diferentes desafíos, para sobrevivir, en tiempos de pandemia. El más importante de todos es el de la transformación digital. Solo aquellas que sean capaces de avanzar en esa transformación podrán continuar creciendo.

Otro de los retos es el de la fidelización de los clientes. La pandemia ha forzado a no pocas PYMES a modificar sus modelos de negocios, con el objetivo de retener o atraer más clientes. La relación con ellos no es la misma que antes de la Covid-19. Aquellas que logren entender ese cambio y sean capaces de interactuar mejor con ese cliente, que suele ser cada vez más crítico y menos fiel, podrán mantenerse.

La gestión de los recursos humanos y la organización del trabajo seguirá siendo un reto. Muchas de las grandes empresas habían dado los primeros pasos en el teletrabajo, antes de la pandemia; sin embargo, para las PYMES el trabajo desde casa no era una prioridad.

La Covid-19 convirtió al teletrabajo en una necesidad y obligó a las PYMES a reinventarse. Ahora tocará un estudio más reposado de cuál es la mejor estrategia a seguir con el teletrabajo, porque esa es una tendencia que llegó para quedarse.

Las PYMES no pueden dejar de lado, en su modelo de negocio, la sostenibilidad medioambiental. La búsqueda de la eficiencia energética y la aplicación de los conceptos de la economía circular deberán estar en el centro de atención de sus líderes.

En tiempos de crisis, los gobiernos adoptaron una serie de acciones para aliviar los daños en las PYMES. En la misma medida en que se logre un mayor control de la pandemia y mejore la situación económica, muchas de esas medidas desaparecerán. No obstante, el PNUD defendió la necesidad de invertir en las PYMES para que logren convertirse en el “fuerte motor de la recuperación económica en la región”. Entre las sugerencias de esta organización a los gobiernos estuvo facilitar el acceso a la financiación, aumentar las inversiones en digitalización e innovación y reducirles las cargas regulatorias.

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